

El genio en las últimas décadas
La película Drácula, de Francis Ford Coppola, es un éxito rotundo. Lo que le sirve para recuperarse, en parte, de su ruina económica. Tiene a su lado, en este momento, a Tom Waits, como antes lo tuvo en sus grandes fracasos durante los años 80.
La familia Waits se instala en el norte de California a finales del 92, cerca de los viñedos de Coppola, en el valle de Sonoma. Tom inicia un tratamiento para dejar la bebida de forma definitiva.
En 1993 participa en Café y cigarrillos, de su otro mentor cinematográfico, Jim Jarmusch. Comparte una escena de la película con el también músico Iggy Pop, conversando los dos en una cafetería sobre los dos productos que aparecen en el título de la película.
También en este año interpreta un importante papel en Vidas Cruzadas, de Robert Altman. En la película, basada en los relatos cortos de Raymond Carver, Tom es un chófer alcohólico. Sigue siendo a día de hoy una de sus mejores caracterizaciones.
Y en este mismo 1993 vuelve a los juzgados. Screamin´Jay Hawkins, una gran influencia para Waits, ha grabado dos de sus composiciones para su elepé de 1991, Black music for white people. Su canción Heartatack and vine se utiliza para un anuncio de los pantalones Levi´s. Demanda a su antiguo mánager, que es quien ha dado el consentimiento. Gana, aunque no se lleva demasiado. Al año siguiente le ocurre lo mismo.
Este también es el año del nacimiento de su tercer hijo, Sullivan.
En 1998 se despide de Island Records, tras un periodo de 15 años. Lo hace con el recopilatorio Beautiful Maladies, que contiene 20 canciones de la segunda etapa de su carrera.
A comienzos de 1999 firma con Epitaph Records. En realidad, lo hace con su subsidiaria, ANTI. Es un sello independiente de California especializado en el punk. Lo que más le gusta a Tom es que los dueños son músicos, no hombres de negocios.
Mule variations es un gran disco. Pero ya no resulta, al menos para mí, tan evocador como sus trabajos de los 70 ni tan sorprendente como los que van de Swordfishtrombones a Bone Machine, de principios de los 80 a principios de los 90. Al año siguiente, “las variaciones de la mula” ganan el Grammy al mejor álbum de folk contemporáneo.
En julio de 2001 se celebra en España el primer festival Waiting for Waits (Esperando por Waits). Es un encuentro de fans en Palma de Mallorca para pedir que Tom actúe en nuestro país.
En mayo de 2002 lanza dos elepés a la vez. Alice y Blood Money. Y los dos tienen buenas ventas.
Al año siguiente cede el uso de una de las canciones de Alice para una O.N.G. que ayuda a toxicómanos.
En marzo de 2004, tras una larga batalla judicial, gana el pleito por un anuncio de Audi-Volkswagen emitido en España unos años antes. El spot utiliza una canción demasiado parecida a Innocent when you dream. Un juzgado de Barcelona da la razón a Tom Waits. La agencia publicitaria tiene que compensarle por violación de derechos de autor y morales. Se ha enterado del plagio gracias a sus seguidores, que lo propagaron por internet.
En octubre de este mismo año de 2004 se pone a la venta un nuevo elepé del genio: Real gone.
En 2005 se cumplen las bodas de plata entre Tom Waits y Kathleen Brennan. Desde ese ya lejano 1983 han formado un equipo muy sólido. Cuando escribo, todavía lo siguen haciendo.
Y sigue teniendo problemas con las grandes corporaciones. Ahora denuncia a la General Motors y a la agencia publicitaria que trabaja para ella, por un anuncio del Opel Zafira que se emite en varios países de Europa.
El 21 de noviembre del 2006 se edita un triple disco: Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards. Es una recopilación de descartes, versiones y colaboraciones con otros músicos. Se compone de 54 canciones. 30 de ellas inéditas. Son más de tres horas de buena música.
El primero de los discos se ocupa sobre todo del blues. El segundo está más cerca de sonidos celtas y country. Mientras que al tercero lo dedica a los temas más experimentales.
La clasificación de las canciones de este modo es idea de Kathleen. Hay influencias tan dispares como los Ramones, Leadbelly o Charles Bukowski. Incluye un libro de 94 páginas con fotografías hechas por el propio Tom.
A pesar de ser un triple disco, sus ventas no son nada desdeñables. Llega al puesto número 14 en las listas europeas.
De nuevo vuelve a denunciar a otra gran empresa por la utilización de su música e imagen. Waits declara que a partir de ahora donará a causas sociales lo que obtenga de sus innumerables juicios.
En mayo de 2008 lanza su web oficial. Sus dos hijos varones participan en sus conciertos. Casey es un consumado percusionista. Por fin, su gira europea pasará por España este año.
La demanda de entradas es altísima en esta parte de la Península Ibérica, a pesar de que los precios sean elevados. A partir de los 100 euros las más baratas. De esto hace ya 18 años, cuando escribo. Cada cliente, para evitar la reventa, tiene derecho a dos pases, no más. Se compran a través de internet o vía telefónica, con una identificación exhaustiva de cada comprador.
Este primer concierto en España tendrá lugar el 12 de julio de 2008. En San Sebastián. La segunda ciudad en la que actuará será Barcelona.
En 2009 se publica la biografía Lowside of the road, de Barney Hoskins. El matrimonio Waits no se lo pone nada fácil al crítico musical inglés, tratando de evitar que escarbe en la vida del músico.
A principios de 2010 muere la madre de Tom, Alma. Los tres hijos, Terri, Tom y Cynthia la acompañan en el hospital durante sus últimos días.
Un año después publica un libro de poemas, Seeds on hardground. Y el 14 de marzo entra en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Su padrino es el gran músico canadiense nacionalizado estadounidense Neil Young. Otra gran leyenda de la música.
Y en este mismo año, en octubre, sale a la venta el que hasta ahora es su último álbum publicado, Bad as me (“Malo como yo”), bajo el sello ANTI, con distribución de Warner. Son 16 temas no muy largos, entre los dos y los cuatro minutos. Claros y directos como los temas que tratan: Amor, dolor, muerte y desolación.
Las fotografías las firma el propio Tom y Jesse Dylan, que ya es como de la familia. Como también lo son los más de 20 músicos de confianza que participan en la grabación. Entre ellos, el guitarrista experimental Marc Ribot, o de nuevo Keith Richards, el de los Rolling Stones.
Se trata de un buen disco, aunque lo critican por no ser “rompedor”. ¿A estas alturas de la película? Desde entonces han pasado casi 15 años sin un nuevo elepé de Tom Waits. Pero no le hace falta, como ya ha demostrado. Puede explotar otras facetas además de la música: teatro, cine, escritura, fotografía, meterse en pleitos con multinacionales…
La famosa revista Rolling Stone publicó, en 2007, una lista con los 25 artistas menos reconocidos de la historia de la música popular. Tom Waits ocupaba el puesto número uno.
Pero su música sí que ha trascendido, a pesar de que no siempre ha tenido el márquetin a su favor. El boca a boca, como un secreto entre miembros de una curiosa secta masónica, es el que lo ha elevado a los altares. Y su prestigio no para de crecer con el paso de los años.
La próxima semana volveremos a la vieja Europa con un amigo e ídolo de Tom Waits. Y espero quedarme en estas tierras, mucho más cercanas a la mía, durante una buena temporada. Acompáñame.
