Salvajes años 80 de revolución sonora


Tom Waits se ha mudado a Nueva York. A finales de los 70 ha tenido su primera experiencia en el mundo del cine junto a Sylvester Stallone, para el que también suponía su debut como director. La cocina del infierno es el título de la película. Durante el rodaje ve por primera vez a la que será su mujer desde 1980 hasta el día de hoy.
A pesar de que ahora ostenta la engañosa categoría de “artista de culto”, su situación económica y profesional distan mucho de ser idílicas.
En ese entonces es cuando recibe la llamada del legendario director de cine Francis Ford Coppola. Ha escuchado la composición de Waits, I never talk to strangers, que interpreta a dúo con la actriz y cantante Bette Midler. Así quiere que sea la banda sonora de su nueva película, Corazonada. Pide a Tom que regrese a California, lo cual este hace encantado.
La relación entre Waits y Coppola será muy fructífera a lo largo de los años, incluso ahora, por diversos motivos. Sin embargo, en esta ocasión, a nivel económico, resulta desastrosa para ambos.
Tom empieza a trabajar con un horario fijo. Desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde se encierra en un despacho de la productora independiente de Coppola, Zoetrope, en San Francisco. Así lo hace durante varias semanas, pero en junio de 1980 tiene que dejarlo para grabar otro disco: Heartattack and vine.
Esta vez se inclina más hacia el rythm and blues de Chicago y en especial al estilo del gran, en todos los sentidos, Howlin´Wolf. Supone un frágil puente entre el pasado y el futuro que se avecina.
El elepé no encabeza las listas, ni mucho menos, pero se vende bien. Bruce Springsteen hace una versión, descafeinada a mi modo de ver, de Jersey Girl, dedicada a su mujer, Kathleen Brennan, que aunque nació en Chicago, pasó su infancia en el mismo territorio que El Jefe. Bruce transforma a “las putas de la octava avenida” en “las chicas del bulevar”. Tenía que guardar las apariencias. Ya era una institución en su país. Y en unos años lo sería en todo el planeta.
Tom había coincidido con Kathleen durante la filmación de la película de Stallone, pero es ahora cuando los dos se unen. Y muy rápido. Se casan el 10 de agosto de 1980, en una capilla abierta las 24 horas que encuentran en las páginas amarillas. La luna de miel la pasan durante tres semanas en Irlanda, el lugar de origen de la familia de la novia. Y también el origen de las canciones de su revolución sonora, pero no nos adelantemos.
Hay que volver a California para acabar con la banda sonora de Corazonada. Estamos a finales de 1981. Ha empezado en mayo de 1980. La diferencia con el tiempo empleado en este trabajo, unos dos años, con sus anteriores discos, es notable. En semanas, o días, están acabados
La pareja vocal de Tom Waits, ya que Bette Midler no está disponible, será la cantante de country Crystal Gayle. Supone un contraste notable, que funciona. Una garganta cavernosa y una voz dulce.
Como curiosidad diré que los Héroes del Silencio harán una versión de una de las canciones del disco, Bicicletas rotas. Yo no la conozco, la verdad. La he buscado, pero no logro encontrarla.
Para Tom Waits, trabajar en esta banda sonora supone un paso atrás. Se siente atrapado en su imagen de poeta de la mala vida y de bohemio borrachín. Y en este disco lo que hace es sublimar esta imagen. Lo que no quiere decir que el elepé sea malo. Todo lo contrario. De hecho, es nominado al Óscar a mejor banda sonora, aunque no consigue el premio.
La película de Coppola es un fracaso absoluto. La banda sonora se publica medio año después del batacazo cinematográfico sin apenas promoción, en 1982. Y tampoco le va muy bien. Corazonada supone la ruina económica para Francis Ford Coppola. Viene de la amarga experiencia de Apocalypse now. Y un par de años después se verá obligado a declararse en bancarrota.
Kathleen descubre que el contrato que firmó Tom a principios de los 70 con su destituido representante es un auténtico desastre. Waits cede en él los derechos de todas sus canciones, incluida su explotación comercial. Esto es lo que dijo Tom al respecto: “Creía que era millonario y resulta que sólo tenía 20 dólares”.
El matrimonio consigue, después de varios años, que el catálogo regrese a su verdadero dueño y recuperar parte de su dinero.
Ahora toca separarse de Bones Howe, su productor musical en todos los discos de los años 70. Lo hacen, de forma amistosa, a comienzos de 1983.
Necesita crear otro tipo de música, alejada de los locales llenos de humo y alcohol que ha frecuentado hasta entonces.
El matrimonio se muda a Union Avenue, en Los Ángeles, y Tom abandona el tabaco y los licores.
Presenta cuatro maquetas a la discográfica Elektra/Asylum. Los ejecutivos piensan que se ha vuelto loco. No creen que exista una forma de vender esa música tan rara. Así que a partir de aquí acaba la relación entre el sello y el artista, aunque el primero seguirá explotando todo lo que pueda el legado del segundo.
Ahora trabajará para el sello Island Records. No sin antes asegurarse el control completo y la posesión de todos los derechos sobre su obra.
Revolución (La trilogía de Frank)
La Revolución Sonora llega al año siguiente. 1983. Trombonespezespada, todo junto, es el nombre del disco. Swordfishtrombones. Será el primer disco producido por el artista y su mujer. El cambio es radical. Tanto en las técnicas de grabación como en el uso de instrumentos musicales inusuales, algunos de fabricación casera.
Pero Tom Waits no dedicará 1983 tan solo a grabar este elepé monumental. Participa en dos nuevas películas de Coppola. Rebeldes y La ley de la calle. Ambas son buenas películas, y la primera no funciona del todo mal, pero la situación del director sigue siendo muy delicada, debiendo millones de dólares a sus acredores.
Y también en septiembre de este año, coincidiendo con la salida de Swordfishtrombones, la pareja Brennan-Waits tendrá a su primer retoño. Una niña, en este caso. Se llamará Kellesimone
Tom no llevará a cabo una gira para promocionar el revolucionario trabajo, quedándose al lado de su hija. Aunque sí grabará un video-clip con la canción In the Neighbourhood, que es algo que detesta hacer.
Y al año siguiente, el músico aparecerá en otra película de su amigo Coppola. Cotton club, que es un nuevo fracaso en la taquilla, aun mayor que el de Corazonada.
Decir que Trombonespezespada es, en 1984, el primer álbum de Tom Waits que se publicó en España. Sus 8 discos anteriores estaban inéditos. Era un absoluto desconocido en este país.
Swordfishtrombones se considera el inicio de la llamada Trilogía de Frank. Que continuará con el que es uno de mis dos trabajos favoritos del músico en esta segunda época de su carrera musical, Rain dogs. Del otro y de este hablaré largo y tendido en la siguiente entrada. Hasta entonces.