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Irlandés de Londres/Poeta de las Cloacas-Primera parte

Hedonista descontrolado y devoto católico

A nuestro nuevo protagonista le adoraban los dos que han aparecido en las anteriores entradas de este blog, Bruce Springsteen y Tom Waits. Pero a diferencia de ellos, en los que siempre se puede encontrar un punto de teatralidad, en el mejor de los sentidos, él se presentaba sin ningún tipo de disfraz. Como dijo Jem Finer, compañero en el grupo que le dio su mayor celebridad: “No es alguien que se meta en un personaje: lo que ves es lo que hay”. 

Estoy hablando de Shane MacGowan, el creador de una banda de folk-punk irlandés a principios de los años 80. Pero todavía tenemos que viajar a través del tiempo unas cuantas décadas hasta llegar aquí. 

Sus padres eran ambos irlandeses.  La madre de Shane, Therese Cahill de soltera, había nacido unos días antes que su marido, el 20 de septiembre de 1929, en Nenagh, en el condado de Tipperary, en una granja de la Irlanda rural, sin cuarto de baño en el interior de la casa, ni agua corriente ni electricidad, aunque siempre llena de familiares y vecinos, cantando, bailando y contado historias. 

Las redacciones de Therese eran elogiadas por los profesores de la escuela rural. Hablaba irlandés con fluidez y era una lectora voraz. Habría estudiado una carrera universitaria con toda seguridad, si no fuera porque estamos en la Irlanda de los años 40. Lo que hizo fue trabajar como secretaria. Primero en Limerick y luego en Dublín.  

En la capital de Irlanda conoció a Maurice. Ambos sentían pasión por la literatura. Él se gastó su sueldo semanal para regalarle el Ulises, de James Joyce. Pero Therese lo lanzó al fuego tras leer unas cuantas obscenidades en el libro. Había que mantener una temperatura agradable en esa habitación alquilada. 

Maurice MacGowan nació en octubre de 1929, en la capital de la república de Irlanda, Dublín. Tenía estudios universitarios de economía. Con matrículas de honor. 

Aunque se querían y tenían mucho en común, la educación de Maurice, en los suburbios de Dublín, poco tenía que ver con la de Therese, en una aldea. El padre de Shane, después de acabar sus estudios universitarios de economía, empezó a trabajar para una multinacional holandesa de ropa ubicada en la capital irlandesa. 

La madre de Shane ganaba más dinero trabajando como modelo que en su puesto de mecanógrafa. Durante un tiempo fue considerada la mejor maniquí de Irlanda. También era una buena cantante, bailarina y actriz. De hecho, una compañía de teatro quería contratarla para hacer una gira por todo el país. Ella rechazó la oferta porque estaba decidida a casarse con Maurice. Lo que hicieron el 1 de agosto de 1956. 

Cuando la compañía holandesa de ropa cerró su tienda en Dublín le ofrecieron a Maurice un puesto en su sede central de Londres. Así que, después de hablarlo con Therese, decidieron emigrar a Inglaterra. No había muchas oportunidades en Irlanda por aquel entonces. 

El 29 de agosto de 1957 se celebró una fiesta de despedida en la aldea. Therese estaba embarazada. A la joven pareja le costó adaptarse a vivir en un pequeño piso de alquiler. Pero como era habitual entre los irlandeses emigrados a la Gran Bretaña, tenían familiares que podían ayudarles a establecerse. 

Shane Patrick Lysaght MacGowan nació el día de Navidad de 1957 en la localidad inglesa de Pembury, en el condado de Kent. Sus padres estaban de visita en la casa unifamiliar y con jardín de unos primos.  

Mucha gente todavía cree que Shane nació en Irlanda en lugar de en Inglaterra. Y es que en un documental de la BBC de 1997, La gran hambruna: vida y canciones de Shane MacGowan, se afirma que “nació a orillas del río Shannon en la Irlanda rural”. 

Sí es verdad que desde que era un niño de muy corta edad, Shane MacGowan pasaba sus vacaciones en la granja natal de su madre, en Tipperary, a la que siempre consideró su verdadero hogar, y según decía, pasó los únicos momentos felices de su infancia. 

Aquí se familiarizó con las canciones irlandesas, las misas católicas a diario y la cerveza y el whiskey siendo muy niño. Lo que lo convirtió en un hedonista absoluto y un fanático religioso. 

Su hermana Siobhan nació el 22 de febrero de 1963. 

Su madre decidió por su cuenta que Shane hiciera sus primeros estudios en un colegio privado que tenía mucho prestigio. El joven director armenio que dirigía la escuela muy pronto descubrió el gran talento literario de Shane. Con 11 años leía a Steinbeck, a Dostoievski, a Nietzsche o a Joyce. Y su escritura era brillante. Su profesor de lengua y literatura conservó sus relatos escritos a mano, convencido de que pronto sería un famoso escritor.  

Utilizaba el lenguaje de la calle y tenía buen oído para las conversaciones. Sus padres también creyeron que se dedicaría a escribir libros. Pero a los 12 años Bob Dylan se cruzó en su camino. Tampoco se sorprendieron. En la familia abundaban los músicos. 

Cuando Shane tenía 13 años, uno de sus relatos ganó un premio concedido por el Daily Mirror. Le pagaron 10 libras esterlinas y publicaron su trabajo en una antología. Pero a pesar de este reconocimiento, Shane dijo que el cuento no era muy bueno. 

Iba a acabar su educación primaria y a comenzar el bachillerato. Su madre seguía queriendo la mejor educación para él. También el director armenio de la escuela privada. Lo admitieron en la Westminster School, concediéndole una beca. 

Cuando Shane entró en este prestigioso instituto, sus padres se mudaron a Londres. Antes vivían en el condado de Kent. Maurice estaba cansado de conducir tanto y todos los días para llegar a su oficina. Pero el traslado resultaría desastroso para la familia MacGowan. 

Estamos a principios de los años 70. Shane es un adolescente obsesionado con la música. Escucha discos de rock sin parar, pero sobre todo a Bob Dylan. 

Comienza su curso en la escuela de Westminster en enero de 1972. Situada en los terrenos de la famosa abadía, su historia se remonta a la edad media. En ella estudiaron poetas laureados, escritores de prestigio, jueces de los más altos tribunales, científicos e incluso varios primeros ministros británicos. 

Pero Shane ya experimentaba con drogas y le atraía el lado salvaje de la vida. Desde el principio odió ese lugar dedicado a formar “caballeros ingleses”. Se consideraba un “extranjero”. Ese invierno, en el que entró por primera vez en Westminster, tenía 14 años, el cabello hasta los hombros y estaba muy delgado. 

Los hijos de irlandeses no lo tenían fácil en Inglaterra. No poseían la nacionalidad de sus padres, ya que no habían nacido en la Isla Esmeralda. Pero tampoco se los consideraba del todo ingleses. Shane, con sus orejas separadas y sus dientes irregulares, sabía que no encajaba. 

Maurice y Therese eran muy permisivos con el uso y abuso de las drogas por parte de Shane. Están en la época hippy. La visión que hoy en día tenemos sobre estas sustancias es muy diferente a la de entonces. 

Pero la policía no era tan comprensiva como sus padres. Pillaron a Shane con speed, hierba y ácido. A los 15 años fue acusado ante el Tribunal de Menores por posesión de drogas. Le pusieron una multa de 5 libras y un año de libertad condicional. 

El problema no solo era su elevado consumo de sustancias. Formaba parte de una pequeña red de distribución, que abastecía a los alumnos de Westminster. Así que 14 meses después de entrar en el prestigioso instituto, Shane fue expulsado. 

Para colmo, Therese nunca llegó a adaptarse a vivir en un quinto piso de un edificio de Londres. La madre de Shane procedía de la Irlanda rural. La falta de un mínimo contacto con la naturaleza le provocaba ansiedad y depresión. 

Pese a su delicado estado mental, Therese ayudó a su hijo, tras su expulsión, a encontrar un empleo en un supermercado local. Iba a ser el primero de una larga serie de trabajos temporales. Aunque todavía tenía que acabar sus estudios. Le enviaron al Hammersmith College. Nada que ver con el Westminster. 

Tenía 16 años cuando comenzó el curso, en septiembre de 1974. El instituto acogía a jóvenes de diferentes orígenes étnicos. Antillanos e irlandeses, sobre todo. 

Pero el interés de Shane por sus estudios era inexistente. Se dedicaba a consumir hierba y ácido en su dormitorio, aumentar su colección de discos y su conocimiento enciclopédico de la escena musical londinense. Congenió con un compañero de clase, Bernie France, que se convirtió en su amigo para toda la vida. 

Ambos adoraban a grupos de rock and roll del otro lado del charco, que serían el caldo de cultivo del que surgiría el punk londinense, como MC5, The Stooges o la Velvet Underground. Formaron ellos mismos un grupo bautizado como Hot dogs with everything, aunque nunca llegará a ponerse en marcha. 

Shane seguía bebiendo en exceso, tomando ácidos y diversas pastillas. De nuevo fue expulsado del instituto. Era la segunda vez en dos años. Debido a su peligroso cóctel, sufría de ansiedad, insomnio y tenía alucinaciones. Cuando sus padres le preguntaron si creía necesitar ayuda profesional, Shane contestó que sí. 

Ingresó en un centro psiquiátrico en 1975, con 17 años. Permaneció allí durante medio año. 

En la primavera de 1976 Therese decidió que ya no podía soportar vivir en el infierno de hormigón que para ella era la capital inglesa. Decidió irse a vivir sola al condado de Kent. 

Shane, al mismo tiempo que buscaba su siguiente trabajo en la oficina de empleo, recorría todas las tiendas de discos del Soho. 

El 3 de abril de 1976 Shane tendría una epifanía. Era el primer concierto al que asistía desde que saliese del pabellón psiquiátrico. Supo lo que quería hacer en ese momento. El grupo telonero eran los Sex Pistols. 

Espero que te haya gustado. Continuaremos la próxima semana. No faltes.

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