

La última pinta
Shane se había autoinfligido mucho dolor físico y mental. Sin embargo, el creador de canciones que los fans añoraban había vuelto. The Snake demostraba que todavía podía escribir grandes temas atemporales.
Pero seguía bebiendo muchísimo. Y las drogas duras circulaban a una mayor velocidad con su nueva banda. Se metía todo lo que se encontraba: cocaína, heroína, ácidos, anfetaminas… Era un zombi yendo de un lado al otro de su piso. Los esfuerzos desesperados de sus padres y su hermana para que pidiese ayuda de nada servían.
Tras un concierto en París, el productor Dave Jordan apareció muerto en su habitación de hotel por una sobredosis de heroína. Cuatro meses después murió otro amigo de Shane. Esta vez, en su propio piso. En este caso se trataba de una intoxicación etílica y de una sobredosis de morfina. Era un joven del condado de Dublín.
Y sucedió algo más que acabó de hundirle. Después de 10 años junto a Victoria, se separaron. Sin ella ya no sabía cómo vivir. Eran dos personas muy diferentes, pero complementarias. El dolor de Shane quedó grabado para siempre en sus nuevas letras. Como en la que se llama Victoria, en la que recuerda, de forma venenosa, la relación de ella con Van Morrison: “Victoria me dejó en la euforia del opio/con un monje gordo cantando Gloria”.
Maurice y Therese, los padres de Shane, volvieron a Tipperary en 1988. Llevaban más de 30 años en Inglaterra. Él se mudó allí para componer las canciones de su siguiente disco. Se sentía más a gusto en la Irlanda rural que en cualquier otro lugar del mundo. Su hermana, Siobhan, se había mudado a Dublín antes de que sus padres abandonasen el territorio británico.
The crock of gold se publicó en noviembre de 1997. Vendió aún menos que el anterior. La popularidad de The Popes se debía a sus vibrantes directos y a los fans incondicionales de Shane MacGowan, no a sus nuevas composiciones.
Se hundía cada vez más. Nadie sabía dónde podía estar el fondo del pozo. En su piso de alquiler se sentaba a esnifar enormes rayas de heroína y cocaína. Y antes de que acabara la última década del siglo XX, otra tragedia lo golpeó.
La fama de Shane y su fácil acceso a las drogas duras hicieron inevitable que otros yonquis se arrimaran a él. Pero no todos estaban dotados de su resistencia sobrehumana. Quedó demostrado el 17 de mayo de 1999.
El hijo del antiguo publicista de The Pogues había muerto de una sobredosis de heroína en el piso de Shane. Tenía 25 años.
La cantante Sinéad O´Connor estaba disgustada con la poca delicadeza que había mostrado Shane tras la muerte del joven en su casa, sin dar el pésame a la familia ni acudir al funeral. Así que cuando en noviembre de ese mismo año le fue a visitar y lo encontró esnifando heroína, lo denunció a la policía. Él no se lo tomó muy bien al principio. Dijo que Sinéad solo buscaba la fama. Más tarde reconocería que fue crucial para que abandonara la droga.
En otoño del 2001 Shane recibió la oferta de hacer una serie de conciertos prenavideños con The Pogues. Tras su marcha, la banda grabó algún disco: Waiting for Herb en 1993 y Pogue Mahone en 1995. Los dos bastante mediocres. Así que al año siguiente la Warner los abandonó. Su trayectoria sin Shane había durado hasta el verano de 1996.
El reencuentro con The Pogues duró muy poco. Varias fechas en Inglaterra, Escocia e Irlanda. Los conciertos resultaron ser un éxito colosal. Las entradas desaparecían. Pero de momento, eso fue todo.
Hasta las vísperas navideñas del 2004. Las entradas volvieron a agotarse para todos los conciertos. Pero el deterioro de Shane era inocultable.
Victoria, otra víctima del salvaje estilo de vida de Shane, se desintoxicaba en un centro de rehabilitación. Y juraba que por mucho que lo quisiese, jamás volvería a convivir con él.
En marzo de 2006 The Pogues regresaron con Shane a Estados Unidos tras 15 años desde la última vez. Dieron 6 conciertos en la costa este. Los tres últimos en el Teatro Nokia de Nueva York.
A finales de 2006 disolvió a The Popes. La reunión de The Pogues era estable. Pero Shane llevaba 8 años sin publicar un nuevo disco. Su pluma parecía haberse secado.
En 2007 Victoria y Shane volvieron a reunirse. En marzo su compromiso se hizo público. Dijeron a sus padres que se casarían en septiembre. Incluso celebraron una fiesta. Pero la boda no tuvo lugar hasta más de una década después.
En este mismo año, el día de Navidad, Shane llegó al medio siglo de vida. ¿Cómo era posible que todavía siguiera en este mundo? Había bebido hectolitros de alcohol y abusado de todo tipo de drogas. Le habían atropellado varias veces. Saltó más de una vez de coches en marcha. Le habían atacado, dado puñetazos y pateado la cabeza innumerables veces. Había sufrido sobredosis. Estuvo en cuidados intensivos. En manicomios…
Los fans del primer grupo de Shane, The Nipple Erectors, no podían estar más felices cuando se reunieron de nuevo para dar un concierto secreto en Londres, el 6 de mayo de 2008. Apareció sobre el escenario con un sombrero trilby y un parche en el ojo.
En cuanto a The Pogues, dieron su último concierto el 10 de agosto de 2014, en un festival en territorio francés.
Él y Victoria volvieron a Irlanda. Shane se había partido a lo largo de los años buena parte de los huesos de su maltrecho cuerpo. Pero cuando se cayó en Dublín, en el verano de 2015, las lesiones fueron muy graves. Tuvo que ayudarse de muletas. Con el paso del tiempo también necesitó una silla de ruedas.
Su repugnante dentadura se había convertido en su principal seña de identidad. Algo extraño, pues Shane siempre había sido muy vanidoso. De joven seguía todas las modas. Y apreciaba la ropa bien hecha.
Pero incluso Victoria se sorprendió, después de tanto tiempo sin dientes, cuando dijo que quería una dentadura nueva.
Se instalaron 28 implantes en una base de titanio que se ajustó a su boca en una operación que duró 9 horas. Esta hazaña de la odontología fue la base de un documental que se emitió el 20 de diciembre de 2015.
El día de Año Nuevo de 2017, la madre de Shane sufrió un infarto al volante de su coche. Therese era la primera persona que moría ese año en las carreteras de Irlanda. Volvía de misa, como cada domingo. Tenía 87 años.
El National Concert Hall de Dublín se llenó este mismo año, el día de Navidad, para celebrar el cumpleaños número 60 de Shane MacGowan y su contribución a la música irlandesa.
Llegó en su silla de ruedas, empujada por Victoria. La lista de artistas que acudieron era impresionante. Incluso el presidente de la república de Irlanda, que le entregó a Shane una escultura con la forma de un arpa.
Sin duda, los tiempos habían cambiado. Aquel cuyas palabras y música se consideraron un insulto por parte de algunos irlandeses, ahora era una figura venerada en el país.
Las letras de Shane son viscerales y reales. Brutales y tiernas. La vida y la muerte, la violencia y el amor, el pecado y la redención. Temas eternos. Personajes con muchos defectos que habitan bares en calles poco recomendables.
Aunque cuando llegó su hora Shane llevaba más de dos décadas sin escribir una sola canción, ya hacía mucho tiempo que había alcanzado la inmortalidad.
En noviembre de 2018, por fin se casó con Victoria. Sin embargo, la ceremonia no se celebró en Irlanda, sino en la capital de Dinamarca.
Shane ingresó en el hospital a principios de diciembre de 2022. Era un herpes en la cara que se le extendió a un ojo. Luego tuvo una encefalitis vírica.
En mayo de 2023 le visitó un fan incondicional. Una de las grandes estrellas del rock and roll. De las pocas que todavía quedan. Aprovechando que actuaba en un estadio de Dublín, se acercó a su casa para saludar a Shane. El fan era El Jefe. Bruce Springsteen.
Al mes siguiente le ingresaron de nuevo en el hospital. Esta vez con una neumonía. Siobhan viajaba todas las semanas desde Tipperary hasta Dublín para verle. También sus antiguos compañeros de The Pogues. Muchos amigos y artistas muy famosos.
El 21 de noviembre por fin salió del hospital. Pero la alegría por el regreso al hogar no duró demasiado. El viernes 24 ingresó de urgencia con un shock séptico provocado por otra neumonía.
Murió a las 3:30 de la mañana del 30 de noviembre de 2023. Con Victoria y Siobhan, su esposa y su hermana, a su lado. Se leyeron oraciones y se le dio la extremaunción. Tenía 65 años.
El 8 de diciembre se celebró el funeral. Su padre, Maurice, con 94 años, que iba en silla de ruedas, fue ayudado a levantarse de ella y a sentarse en un banco de la iglesia.
El féretro de mimbre de Shane, adornado con la bandera tricolor irlandesa, fue portado sobre el pasillo del santo lugar al son de una melodía fúnebre.
Shane MacGowan es uno de los grandes escritores irlandeses, lo que equivale a decir, del mundo. Uno de los atractivos que el movimiento punk tenía para algunas personas era su sentido igualitario. Y para él todas las personas tenían un valor intrínseco. Desde la más marginada a la más privilegiada.
A pesar de su desmesurado fervor republicano, de su patriotismo irlandés, creo que jamás habría hecho daño, de forma consciente, a una persona, aunque fuera de nacionalidad británica. Más bien, creo que le habría invitado a una última pinta.
En sus canciones retrata el lado sórdido, salvaje de la vida, pero queda mucho espacio para la compasión y la empatía. En resumidas cuentas, para lo más importante. El Amor.
La próxima semana comenzará una nueva serie con uno de los grupos más importantes de la historia. Nació en Inglaterra, en los años 60 del siglo XX. No son los Beatles. Tampoco los Rolling Stones.
Para averiguarlo, no te olvides de acudir aquí dentro de una semana, más o menos. Te espero. Siempre.
