Producto americano/Icono universal

Habíamos dejado la semana pasada a Bruce Springsteen en sus días de gloria. Pero quedaron muchas cosas por decir. De esta época, pero no solo de ella.
Como era previsible, después de que el disco hubiera alcanzado el número 1 en casi todos los lugares en los que se publicó, la gira fue un rotundo éxito. Las entradas desaparecían al poco tiempo de ponerse a la venta.
Pero como dije hace un par de semanas, Bruce Springsteen no pisó el territorio español en su época de mayor celebridad. Parece ser que el equipo del Jefe no quedó muy satisfecho de la organización del primer concierto de Barcelona, en 1981.
Cuando Gay Mercader, el que es probable que sea el promotor de conciertos más importante de este país, trató de solucionarlo, le contestaron, con la habitual desorientación geográfica de los yanquis, que ya tenían un concierto contratado en España, en Montpellier. Y es cierto que, de los 30.000 espectadores que abarrotaron el estadio, al menos un tercio eran españoles.
Cuando la gira iba a empezar, surgió un problema importante para el Boss. Había perdido a su mano derecha, Little Steven, que quería centrarse en su carrera en solitario. Pero encontró un sustituto en Nils Lofgren, un buen guitarrista y amigo, que con 17 años ya tocaba con Neil Young, otro de los gigantes imprescindibles del rock estadounidense, pese a haber nacido en Canadá.
Pero surgió un nuevo e imprevisto problema. Nils Lofgren tenía laringitis y no podía encargarse de las voces de apoyo de la forma adecuada. Esto hizo que el Jefe pensara de nuevo en tener una voz femenina en la banda
A últimos de junio Patti Scialfa recibió una llamada. Tuvo cuatro días para hacer las maletas. Era una música muy conocida en Nueva Jersey, e incluso participaría en un disco de estudio de los Rolling Stones.
Convengamos, o al menos para mí es así, que Born in the USA es un disco impresionante, descomunal… pero en su éxito planetario tuvo mucha responsabilidad la publicidad y la imagen.
La de Bruce Springsteen había cambiado mucho por esta época. Desde que apareció en el primer concierto de la gira, se vio a un hombre musculado tras horas de gimnasio, ataviado con pantalones vaqueros azules y camisetas blancas sin mangas. Muchas veces, un pañuelo atado alrededor de la cabeza.
A finales de 1984 conoció en una de sus actuaciones a la modelo y actriz Julianne Phillips. Se casaron en mayo del año siguiente, pero la relación funcionó mal desde el principio. Estaban separados desde hacía años cuando se produjo el divorcio definitivo, en marzo de 1989. Entonces llevaba un tiempo saliendo con su compañera de grupo, Patti Scialfa, con la que se casó en 1991 y tuvo tres hijos. Cuando escribo esto, todavía siguen viviendo y tocando juntos.
En la anterior entrada hablé un poco de la canción que comparte nombre con el álbum multiplatino. Born in the USA. Como el propio Springsteen dijo, no es ambigua, sino todo lo contrario, muy explícita. Es una dura crítica al gobierno de su país, no un panfleto patriótico, como muchos creyeron.
Entiendo que el título, y la contundencia del estribillo, más la bandera de la portada, pueden llevar a la confusión, sobre todo a quien no entienda el inglés. Pero… ¿al que era presidente de los Estados Unidos por aquel entonces?
Bruce estaba rabioso por la manipulación que Ronald Reagan había hecho de su canción. En los siguientes conciertos no pararía de lanzar puyas contra él. Y en una pausa de la gira pidió a su mánager que buscara en cada ciudad qué organizaciones se hacían cargo de los pobres y los parados. A partir de este día, en cada concierto se hacía una colecta. El Jefe entregaba un cheque de 10.000 dólares cada vez que se bajaba del escenario y recibía en su camerino a líderes de sindicatos y oenegés.
Pedía que los precios de las entradas para sus actuaciones se mantuvieran bajos, al menos en comparación con las de las estrellas pop que por entonces triunfaban, como Michael Jackson y Madonna.
A finales del 84 tomó una decisión que no era del todo de su agrado, pero no podía negar la realidad por más tiempo. Los pabellones y teatros se le quedaban muy pequeños. En enero del año siguiente actuaron, él y la E Street Band, en el primer estadio, y así sería hasta el final de la gira. No había de qué preocuparse, siempre estaban repletos de gente.
En este año 1985, siendo una de las mayores estrellas de la música, participó en el disco benéfico We are the world.
La gira, después de haber recorrido el mundo actuando en estadios abarrotados, finalizó en su país, con cuatro conciertos seguidos en el Coliseum de Los Ángeles.
Tras 12 años de carrera discográfica había llegado a la cumbre. En el plano comercial esto es indiscutible, aunque yo creo que también en el artístico. Esto no quiere decir que después de este periodo no haya hecho canciones fantásticas. Ha ganado 20 Grammys. Un Oscar y un Globo de Oro. Publicó una autobiografía que me habría sido muy útil para escribir todo esto, pero se la regalé a un buen amigo que es fan del Boss.
Y voy a acabar esta entrada hablando de una colección de cinco vinilos, o tres casetes, o tres compacts discs, o tres cartuchos de ocho pistas en una edición limitada, que fue el primer disco en directo de Bruce Springsteen publicado de forma oficial. No era un artista como lo demás, y con este trabajo lo dejaba claro.
Se llama Live 1975-85, y se publicó en 1986. Contiene 40 canciones extraídas de todos sus discos de estudio, desde el primero hasta en el último en ese momento. También hay varias versiones incendiarias de temas muy importantes para él. De hecho, una de ellas, War, fue el primer sencillo de los dos únicos que salieron. El segundo fue Fire, el tema que había compuesto a finales de los 70 para Elvis Presley, y que por desgracia nunca llegaría a grabar, pero sí el rockabilly Robert Gordon y las Pointer Sisters.
A mí Fire me parece una gran canción. No obstante, no alcanzó el Top 10 en el Billboard como los anteriores sencillos de Bruce Sprigsteen. También aparece la célebre, en la voz de Patti Smith, Because the night.
Las otras versiones son This land is your land, de Woody Guthrie. Raise your hand, el clásico del soul donde Bruce se dejaba la voz. Y la última canción de esta obra descomunal es Jersey Girl, de Tom Waits. Y aunque me gusta la del Jefe, prefiero la original, mucho más cruda.
En un pub del casco antiguo de mi ciudad, donde trabajé una temporada como pinchadiscos siendo un adolescente, tenían la funda de cartón grueso, bastante ajada ya por aquel entonces, en la última década del siglo XX, que contenía los cinco elepés del Live 1975-85. Creo que no hubo una sesión en la que no pinchara al menos una de las 40 canciones.
Y aquí lo dejo. Como dije en la primera entrada, no he dicho nada nuevo sobre el gran artista. Solo he aportado mi punto de vista. ¿Es suficiente? A mí me vale. Ojalá que a ti también. La próxima semana volveré con algo diferente. Prometido.
