(Primera parte)

Una obsesión: LA MÚSICA
Viajaremos desde la soleada California, donde hemos convivido durante unas semanas con John Fogerty y la Creedence Clearwater Revival, y cruzaremos el Gran Charco, hasta llegar a la lluviosa Irlanda. La Isla Esmeralda. Aquí nos encontraremos con el que es, con toda probabilidad, el músico más auténtico y honesto que ha visto este mundo.
Nuestro protagonista se llama William Rory Gallagher. Nace el 2 de marzo de 1948 en Ballyshannon, condado de Donegal, en la provincia del Ulster, una de las cuatro en las que desde hace siglos se divide Irlanda, y que forma parte de los únicos tres condados que pertenecen a la República, y no a la colonia inglesa que es Irlanda del Norte, donde nació dos años después, en la ciudad de Derry, su hermano Dónal, que tendrá una importancia fundamental en la vida del músico.
Muy pronto la familia se muda al sur de Eire. A Cork, ciudad que el músico siempre considerará su hogar, y muchos, todavía hoy, creen de forma errónea que nació allí.
Desde muy niño la música es su única obsesión. Por ella renuncia a todo. Él mismo cuenta que desde muy temprano tiene varias guitarras de plástico con la imagen de Elvis Presley. Su padre toca el acordeón, y los dos progenitores cantan en diversas agrupaciones musicales.
A los 9 años consigue su primera guitarra “de madera”. No tienen tocadiscos en casa, y en la radio escucha rock and roll y skiffle, que es una reinterpretación británica del género, más primitiva, donde utilizan una tabla de lavar la ropa para hacer música. Pero muy pronto se interesa por el blues, tanto el eléctrico de Chicago como el acústico y rural del estado de Misisipi y el de Texas. Llega a ser un auténtico erudito. Aprende a tocar por su cuenta. Y a los 10 años acude a los clubes sociales, donde a veces tañe su guitarra y canta. A los 14 piensa en formar un grupo, pero no encuentra con quién.
Así que se compra una Rosseti Solid 7, su primera guitarra eléctrica, y se une a una de esas bandas que animan diversas reuniones sociales. Es su única opción de ganarse la vida con la música, aunque no sea lo que quiere, ya que su meta es formar su propio grupo. Y su determinación era inquebrantable.
Poco después compra la guitarra eléctrica con la que hará HISTORIA. Las mayúsculas, al menos para mí, están plenamente justificadas. En el escaparate de la tienda Crowley´s, en Cork, hay una Fender Stratocaster de 1961, importada desde los Estados Unidos. Puede que sea la primera que ha llegado a Irlanda. A su madre le cuesta 100 Libras, que paga a plazos, pues esta cantidad representa una pequeña fortuna.
Después de unos dos años y medio con Fontana, que es el sexteto que anima bailes y celebraciones, vestidos todos sus miembros con trajes idénticos, y que cambiaron su nombre a The Impact, se lleva al bajista y al guitarrista a probar suerte durante unas semanas en Hamburgo, lugar donde comenzó a brillar un grupo de Liverpool llamado The Beatles. ¿Te suenan de algo? Es alrededor de 1965. En realidad, no tienen nombre, y barajan algunos, como The taste.
En 1967, más o menos, se une a otros músicos para crear Taste, sin artículo delante. Se establecen en Belfast, pues allí hay una importante escena musical, en gran parte gracias a Van Morrison y su grupo, Them. Vuelven a Hamburgo, y en 1968 se convierten durante unas semanas en el “grupo residente” del club Marquee, en Londres, donde los puede ver, entre otros muchos fanáticos de la música de Rory, el beatle John Lennon. Acabarán siendo teloneros de Cream y de Blind Faith, ambos grupos capitaneados por el dios de la guitarra, Eric Clapton.
En 1969 Taste publica su primer disco homónimo, y al año siguiente el segundo, On the boards. Rory Gallagher ya escribe en esta época grandes canciones, como Blister of the moon y What´s goin´on. Pero, como ocurrió con John Fogerty y la Creedence, el representante de Taste difama a Rory, diciendo a los otros miembros de la banda que se queda con la mayor parte del dinero que ganan y otras muchas mentiras, cuando en realidad era él quien les estaba robando.
La estafa no alcanza las cotas a las que llegó la de la Creedence, pues el éxito de Taste es muy limitado. No obstante, tras la disolución de la banda en 1970, puesto que las canciones de Rory ahora pertenecen a su representante, el sello discográfico publica dos discos en directo de Taste, y uno de ellos recrea su legendaria actuación en el Festival de la Isla de Wight. Todo esto hace que Rory, que es una persona muy tímida fuera del escenario, desde entonces sea muy desconfiado con todos los personajes que se mueven dentro de la industria discográfica.
Rory ni siquiera puede seguir utilizando el nombre de “Taste”, con el que ha bautizado al grupo, ya que, el susodicho representante, lo ha registrado a su nombre. Así que a partir de aquí comienza de verdad su carrera como artista en solitario.
Como dije, su actuación en la Isla de Wight, ante 700.000 personas, da lugar a una de las leyendas más curiosas, pues no ha sido verificada su autenticidad, a propósito del guitarrista del pueblo, como le llaman. Entre el público está alguien que actuará en el mismo escenario dos días después: Jimi Hendrix. Y dos semanas más tarde morirá, ahogado en su propio vómito tras uno de sus habituales excesos de alcohol y drogas. Otro miembro del poblado Club de los 27.
La referida leyenda dice que un periodista le pregunta: ¿Qué se siente al ser el mejor guitarrista del mundo? Y Jimi Hendrix responde: No lo sé. Pregúntale a Rory Gallagher.
No sé si esto pasó de verdad, aunque yo estaría de acuerdo, y eso que lo mejor estaba por llegar, durante el resto de los años 70. Pero eso lo veremos en la próxima entrada de este blog.
Aunque el personaje se lo merece, prometo no extenderme tanto como en la anterior serie. Nos vemos dentro de unos días.
