Los inicios del pianista noctámbulo


Nuestro nuevo protagonista nace dos meses y medio después que el anterior, Bruce Springsteen. El 7 de diciembre de 1949, bajo el nombre de Thomas Alan Waits, aunque sería conocido, de forma más sencilla, como Tom Waits. El lugar, Pomona, una pequeña localidad situada a unos 50 kilómetros al este de Hollywood, en el condado de Los Ángeles.
Unas horas antes de su nacimiento ha muerto el que será uno de sus mayores héroes musicales, Leadbelly. Creo que ya he hablado aquí antes de él. Un tipo muy interesante y un músico muy importante. Era un hombre negro de gran tamaño. A propósito de la coincidencia entre su muerte y el nacimiento de Waits, este diría: “… Me gusta creer que me crucé con él en el vestíbulo y se chocó conmigo y me derribó”.
Su familia es de clase media. Su padre, Jesse Frank Waits, es oriundo de Texas, con antepasados irlandeses. Sus dos nombres de pila están tomados de los hermanos James, los famosos forajidos que realizan sus asaltos a trenes tras la guerra de Secesión que, como miembros del ejército sureño, han perdido.
Según la leyenda, creada por el propio músico, su madre le da a luz en uno de esos taxis amarillos de los Estados Unidos. Están cerca del hospital Murphy. El recién nacido luce una barba de tres días.
Su madre, Alma Johnson McMurray, nacida en Oregón, es de origen noruego. Ambos progenitores son profesores, aunque ella deja su trabajo para ocuparse de la prole. Tom Waits tiene ya una hermana cuando nace. Poco después lo hará su hermana pequeña, Cynthia.
Jesse Frank da clases de español en Pomona. Pero la familia Waits no deja de mudarse una y otra a lo largo y ancho del enorme estado de California.
Al padre de Waits le gusta tocar la guitarra y el ukelele. A su madre le encanta cantar junto a sus tres hermanas. Tom ha dicho que los psicópatas y alcohólicos de su familia provienen de la rama paterna, mientras que del lado de su madre abundan los predicadores.
La primera canción que Tom Waits recuerda es Molly Malone, la célebre balada irlandesa. Su padre había sido técnico de radio durante la Segunda Guerra Mundial. A él le fascina este medio de comunicación. Tanto, que construye su propia radio de galena. Consigue sintonizar una emisora del otro lado de la frontera. Lo que le permite familiarizarse con la música mexicana.
La familia al completo va todos los domingos a la iglesia. Algo casi obligado en esta época. Su tío Robert es ciego y toca el órgano en el templo. Sus experimentos durante la celebración de la misa hacen que lo expulsen. Otro de sus tíos, Vernon, con una voz muy grave, provocada por una operación de garganta durante la niñez, tiene una importancia decisiva en el peculiar registro vocal del cantante, pues según cuenta, se dedica a imitarlo de forma continua.
Sus padres contribuyen ya desde su niñez a su afición a la lectura. En la adolescencia no hará sino intensificarse. Todavía no conoce a los escritores de la Generación Beat, que serán fundamentales en el futuro, pero como chico solitario y soñador, no deja de devorar libros. Y descubre que sus oídos son muy sensibles. Él lo describe así: “Tocaba la sábana con la mano y sonaba como si pasara un avión”.
Sí tiene algunos amigos. Billy Swed es de los mejores. A los 12 años fuma y bebe de forma considerable. Vive con su madre en una caravana. Le enseña al Tom Waits niño algunos acordes de guitarra. Pero un día que lo va a buscar, la caravana ya no está. Nunca volverá a verle.
El cine es otra influencia fundamental. Pasa buena parte de su niñez viendo sesiones dobles o triples. En ellas se mezclan dibujos animados con películas de gánsteres. Mickey Mouse y James Cagney. Su daltonismo no evita su disfrute de las imágenes, a pesar de que solo distingue el rojo y el amarillo.
Cuando tiene entre 10 y 11 años, en 1960, sus padres se divorcian. Tom se queda con su madre y sus dos hermanas. Frank James, alcohólico, bebedor compulsivo, decide irse por su propia voluntad. Es una de las grandes marcas que le deja su infancia al músico.
Ahora viven en un suburbio de San Diego, muy cerca de Tijuana y de una base naval llamada Chula Vista.
A los 14 años se pone al volante de un coche. Un rito iniciático para cualquier estadounidense. A la máquina de cuatro ruedas está unida la radio del salpicadero. En ella suenan Hank Williams, Ray Charles, Wilson Picket, Howlin´Wolf o el mismo Leadbelly. Soul, gospel, jazz, blues y country. Una inagotable fuente de estudio para él.
Otra epifanía se produce en 1962. Asiste a un concierto de James Brown en Ssan Diego. Según él, ver, como él lo define, a este predicador loco y a Bob Dylan tocando en el gimnasio de una facultad, le pusieron las pilas.
A pesar de que sus padres son profesores, Tom Waits deja el colegio a los 15 años. Empieza a trabajar en el turno nocturno de una pizzería. Napoleone Pizza House. En ella lava platos, limpia retretes y también amasa pizzas. Pero también toma nota de las conversaciones de los clientes, de su forma de hablar. Se define como “investigador privado de la noche”. Y se tatúa en el brazo la palabra Nighthawk (Noctámbulo).
Pasa 5 años trabajando en el Napoleone. Las canciones de sus primeros discos proceden de sus vivencias aquí. Aparecen en ellas los clientes habituales: marineros, marginados y soldados destinados en la base de San Diego. Y tiene tiempo para escuchar durante horas y horas en la jukebox del local a su nuevo ídolo: Ray Charles.
Tras dejar la pizzería, Tom Waits pasa por unos cuantos empleos. Repartidor, bombero, conserje, fontanero, impresor de biblias, vendedor de periódicos, dependiente en una joyería, limpia coches, empleado en una gasolinera, camionero… Dada la tendencia a la fabulación del personaje, puede que algunos de estos trabajos, o todos, jamás los realizara. O sí.
Aunque no están relacionados de forma directa con la música, Tom recibe la influencia directa de dos cómicos que se ganan la vida en los clubes de jazz, Lord Buckley y Lenny Bruce. Ambos dominan el lenguaje y tienen la capacidad de hablar con ingenio de los temas más polémicos: la política, el sexo, la religión, las drogas, el racismo…
Absorbe influencias de todas partes para conformar su estilo. Vive el presente y la noche. Viaja de San Diego a Los Ángeles para acudir al Troubadour, un club mítico en los alrededores de Sunset Strip. El local abre a las 6:30 de la mañana.
Tom parece en estos tiempos parte del decorado del local. Siempre está allí, esperando su oportunidad para demostrar su talento. Por allí pasan diversos miembros de la industria musical.
Luego encuentra trabajo como portero en un tugurio de San Diego. A menudo ha comentado que fue un milagro que saliera vivo de esta experiencia. Pero es aquí, en el Heritage coffee house donde tiene una nueva revelación: Ve en el escenario a un joven presentando sus propias canciones. Esta es la enseñanza que saca el joven Waits: “No sé por qué, pero en ese momento supe que quería vivir o morir con la fuerza de mi propia música”.
Tiene 21 años. Tras hacer acopio de valor, presenta sus canciones al mundo en el local en el que trabaja como portero. En el cartel anunciador aparece como Thomas Waits. Estamos a finales de noviembre de 1970. Recibe 25 dólares por su actuación.
Toca varias veces en el Heritage hasta mayo de 1971. Siempre cobrando la misma cantidad que la primera vez. No obstante, se ha convertido en el centro del espectáculo y ahora dispone de un público fiel. Pero el local cierra debido a las drogas y las continuas peleas entre bandas.
Su nombre ya no es desconocido, y le contratan en varios locales de San Diego. Recuerda de forma especial cuando actúa como telonero de Sonny Terry y Brownie McGhee, armonicista y guitarrista, dos músicos fundamentales en la historia del blues.
Y prosigue con su rutina de ir a Los Ángeles, al Troubadour. Una noche de junio de 1971 es decisiva. Tom Waits se encuentra con Herb Cohen, que será su mánager a partir de entonces. Aunque nacido en Nueva York, tiene una larga experiencia en el negocio musical de la costa oeste.
El contrato que Tom firma con Cohen es abusivo. Algo habitual en este negocio y en los músicos que van apareciendo en este blog. Por un puñado de dólares, Waits entrega material original de manera regular a la empresa editorial de Herb Cohen, Third Story.
Tiene unos ingresos garantizados. Se despide de forma definitiva de la hostelería y se centra en su carrera musical. Abandona San Diego y alquila una pequeña habitación en Los Ángeles, en el distrito de Silver Lake.
Entre julio y diciembre de 1971 se estrena en un estudio de grabación. Se registran algunas de sus primeras composiciones, simples bocetos, para el sello de Herb Cohen, Straight/Bizarre. Años después, estás tentativas inacabadas se comercializarán bajo el nombre de Tom Waits, lo cual cabreará a su autor. Cohen se había quedado con todos los derechos.
Pero en este momento, un joven Waits de apenas 22 años, está contento con su contrato leonino. Le llevará bastante tiempo darse cuenta de su enorme error. Para él lo importante es que por fin puede vivir de su música. Nada más.
