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La Voz del Ángel-Primera parte

Jeff Buckley-Talento heredado y Rock and roll

Parece ser, que hemos emprendido un constante viaje de ida y vuelta entre los Estados Unidos e Irlanda. Y hablando siempre de Rock and roll. A mí me parece un tema apasionante, pero no quiero ponerme muy pesado y aburrirte. Espero cambiar de tema en próximas entradas

De nuevo, volvemos a la soleada California, donde nació Jeff Scott Buckley. Se trata del hijo de Tim Buckley, un cantautor de culto, de finales de los años 60 y principios de los 70. Jeff  le vio en toda su vida una sola vez.  

Tim murió a los 28 años, en 1975, cuando Jeff contaba 8. Exceso de alcohol y sobredosis de heroína.  

Tanto padre como hijo tenían un rango vocal de unas 4 octavas. Ambos conocían el folk, la música negra, jazz, blues, soul, y el rock, por supuesto. 

Jeffrey Scott Buckley nació en Anaheim, en el condado de Orange, California, el 17 de noviembre de 1966. Sus padres se habían separado un mes atrás. La madre, Mary Guibert, era de ascendencia panameña. Tim Buckley era hijo de emigrantes irlandeses, de la ciudad de Cork. Jeff creció junto a su madre y su padrastro, Ron Moorhead. Vivieron en diferentes lugares a lo largo del condado de Orange. Tenía un hermanastro llamado Corey, que llamó a su primer hijo Jeffrey James en su honor. 

En sus primeros días era conocido como “Scotty” Moorhead. Pero a los 10 años, después de conocer a su padre, al que no volvería a ver, decidió adoptar su apellido original. No obstante, en casa le seguirían llamando Scotty

A los 18 años se mudó a Los Ángeles. Se matriculó en el Instituto del Músico, donde logró graduarse en un curso de dos años. Siempre dirá que fue una pérdida de tiempo. 

Durante su estancia en la capital angelina formó parte de varios grupos de diversos géneros musicales, aunque solía limitarse a tocar la guitarra. 

En 1990 se va a Nueva York. Debutó como cantante en 1991, en una iglesia, donde se rendía homenaje a su padre, Tim Buckley. Cantó dos canciones de su padre, una con Gary Lucas a la guitarra y otra a capela. Dejó al recinto sagrado en completo silencio, como si hubieran escuchado a un ángel. Dijo sentirse culpable por no haber acudido al funeral y no haber hablado nunca con él. Consideró la actuación una forma de presentarle sus respetos. No cobró por su intervención ni la utilizó para darse publicidad.

Después, comenzó a tocar en pequeños locales, pubs y cafés del Greenwich Village neoyorquino. Aparecía en solitario en el escenario, como un cantautor al uso. Acompañado por una guitarra eléctrica en lugar de una acústica. 

Debía ser algo digno de contemplar esa pequeña (medía 1,70) y frágil figura de la que surgía esa voz que no parecía tener límites. Tanto, que los ejecutivos de Columbia Records y otras muchas compañías discográficas se pusieron en contacto con él. En 1993 publicaron un EP (4 canciones) grabado en el Café Sin-e, en el que actuaba de forma habitual. Años después se publicaría una versión extendida, con unas 20 canciones más los diálogos que improvisaba sobre el escenario.

Al año siguiente creó uno de los mejores discos de la historia del rock, si se lo puede llamar así. Es una opinión, claro. Yo lo descubrí con unos 20 años de edad. El disco llevaba bastante tiempo en circulación, y Jeff Buckley no había desaparecido de este mundo. El elepé se llama Grace. Se compone de 10 canciones. 7 escritas por Jeff y 3 versiones, en las que era un especialista. Muy a menudo superará a la original, algo que no es muy frecuente. 

El álbum se abría con una canción con tintes psicodélicos llamada Mojo pin.Comienza con un largo y agudo susurro de Jeff que va creciendo. Entre sus motivos habituales aparecen los amores desesperados. Podría serlo en esta canción, aunque también habla de la heroína, y repite varias veces caballos blancos

Continúa con el tema que da título a todo el disco, Grace. Sobrecogedor, con la voz de Jeff y las continuas referencias a la muerte. Sin duda otro de sus temas recurrentes. 

La tercera canción se llama The last good-bye, que puede interpretarse desde varios puntos de vista. Puede hablar del final de una relación amorosa, pero también del suicidio y de la muerte. 

En el cuarto tema nos encontramos con la primera versión del disco. Está compuesta por James Shelton, en 1950, aunque Jeff parte de la versión de los años 60, la de Nina Simone, uno de sus ídolos. Pero ha sido interpretada por muchos artistas, como Miley Cyrus, ya en este siglo XXI. Un nuevo prodigio de interpretación por parte de Jeff. 

Y llegamos a la mitad de la grabación con So real. Soberbia forma de cantar sobre un amor desesperado. 

La sexta posición en el disco corresponde a la segunda canción ajena y su tema más conocido, Hallelujah, de Leonard Cohen. La suya, basada en la que hizo John Cale, se considera la versión definitiva de la canción. Se han hecho a partir de ella un número incontable de nuevas interpretaciones, pues antes no figuraba entre las canciones más populares de Leonard Cohen. Uno de los raros casos, pero maravillosos, en los que un intérprete se adueña de una composición ajena.

La séptima canción es Lover, you should´ve come over, otra nueva historia de desamor y otra interpretación vocal deslumbrante. Muchas veces, escuchándola, me preguntaba cómo era posible que este hombre no vendiera millones de discos, pues nunca llegó a grandes cotas de popularidad. Fue apreciado por músicos muy importantes. Muchos le homenajearon y copiaron en sus canciones, como Radiohead, consiguiendo mayor éxito que él, pero no ha pasado de ser un artista de culto

Y en el puesto número ocho aparece la tercera y última versión del disco. Corpus Christy Carol, una canción inglesa medieval, que el compositor Benjamin Britten incorporó a una de sus óperas. Jeff vuelve a deslumbrar y sorprender, cantando con una voz que se acerca a la de una soprano. 

El penúltimo tema se llama Eternal life, Vida eterna. En él, el artista emula y ruge como los Led Zeppelin, otros de sus ídolos. Y tienen relación con su final, como contaré la próxima semana. 

El disco se cierra con otra gran composición de Jeff Buckley, la séptima. Dream brother, psicodélica y onírica, con susurros y gritos agudos, que parece volver al principio del álbum, cerrando un círculo perfecto. 

Y lo dejamos por hoy. Espero encontrarte aquí en unos días. Queda mucho por contar sobre Jeff Buckley. Otro Gran Talento Secreto. Una lástima.

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