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La Voz del Ángel- Segunda parte

Crepúsculo sobre un Lobo (En Memphis)

Las ventas de Grace no eran espectaculares en su momento. Aunque muy pronto recibió elogios de la crítica y de grandes músicos, que en muchos casos eran sus ídolos, lo que debió llenarle de satisfacción, como Jimmy Page y Robert Plant, de Led Zeppelin, Paul McCartney o Bob Dylan. Otros, como Thom Yorke, de Radiohead, o Matt Bellamy, de Muse, lo copian de manera descarada, aunque según mí no tan humilde opinión, peor. Pero tienen mucho más éxito que él.  

Tras la publicación de Grace, Jeff Buckley se pasó más de dos años de gira alrededor del mundo. Quería alejarse de Columbia, la compañía discográfica, que le pedía un nuevo disco. 

En 1995 realizó una actuación en el Olympia de París, donde había triunfado el pequeño ruiseñor, Edith Piaf, otro de sus ídolos, y cuyas canciones versionó en muchas ocasiones. 

No contento con girar promocionando su deslumbrante primer álbum, a finales de 1996 inició otra gira, esta vez solo él y su guitarra eléctrica. Actuaba sin presentarse como Jeff Buckley, utilizando diversos seudónimos. Parece ser que no le gustaba ser reconocido. Al igual que Rory, el protagonista anterior, a Jeff le interesaba la música sobre todas las cosas. El nombre de la gira habla de sus deseos de desaparecer: “Fantasma en solitario”. 

Respiraba y vivía a través de la música. Además de poseer una voz sobrenatural, Jeff Buckley era un guitarrista fantástico. Poco ortodoxo, pero extraordinario. Palabras y guitarra eléctrica sin distorsionar, funcionaban con él como una unidad indivisible. 

Cuando Jeff publicó su primer y único disco, en agosto de 1994, estábamos, todavía, en plena época grunge, aunque ya hacía unos meses que Kurt Cobain, el líder de Nirvana, la banda con la que el estilo se hizo popular a nivel mundial, se había volado la cabeza en su casa de Seattle. 

En Memphis, Jeff estaba trabajando en el que habría sido su segundo disco de estudio, Sketches from my sweetheart, the drunk.  Actuaba en solitario, acompañado de su guitarra eléctrica, en un club de la ciudad. 

La noche del 29 de mayo de 1997, estaba previsto que su banda llegara a Memphis para comenzar la grabación. Jeff salió a dar una vuelta acompañado por el roadie Keith Foti. Este contó que recorrieron toda la ciudad escuchando canciones de John Lennon y Jane´s Addiction en un aparato grabador que habían comprado. Decidieron volver al local de ensayo para esperar allí a la banda, pero se habían perdido.  

Tras una hora intentando llegar a la Young Avenue, de Memphis, decidieron llamar al mánager para que les indicara el camino. Pero en una época en la que no todo el mundo tenía teléfono móvil, no lograron dar con él. Se había ido al aeropuerto a recibir a los músicos de la banda. 

Buckley tuvo la idea de irse a la ribera del río Wolf (Lobo), para tocar la guitarra y seguir escuchando música. 

El río no estaba en condiciones para que la gente se bañara en él, aunque no existieran carteles de advertencia. Por otra parte, Jeff ya había nadado en sus aguas. Mientras Keith Foti tocaba la guitarra, alrededor de las nueve de la noche, Jeff Buckley se metió en el río Wolf vestido, incluso con sus botas puestas, y a medida que avanzaba, cantaba al mismo tiempo Whole lotta love, de los Led Zeppelin. Cuando Foti se dio cuenta, Buckley había desaparecido. 

El cuerpo de Jeff Buckley apareció desnudo cinco días después, al final de Beale Street, la calle de los músicos de blues en la ciudad de Memphis. El río Wolf es un afluente del Mississippi. Lo identificaron por el característico piercing de su ombligo. En la autopsia posterior no se halló ni rastro de alcohol o drogas en su organismo. 

Al año siguiente, 1998, apareció el disco Sketches from my sweetheart, the drunk. Fabricado con las demos que Jeff había grabado. Su madre se ha ocupado de su legado desde el mismo momento de su muerte. Aparte de este segundo disco, aunque no estuviera acabado, han aparecido varios recopilatorios y directos.  

Era muy difícil mejorar una obra maestra como Grace. Con motivo del décimo aniversario de su publicación, en 2004, apareció Grace Legacy Edition, que por increíble que parezca, superaba al original. Para empezar, eran dos discos, en lugar de uno.  

El primero contenía las 10 canciones de 1994, remasterizadas para la ocasión. El segundo está formado por 13 de temas. El primero es Forget her, que iba a incluirse en Grace, y tenía potencial para haber sido el primer sencillo del elepé, pero que Jeff eliminó tan sólo unas semanas antes para incluir So real.  

Hay otras versiones de los temas de Grace. No demasiadas. Por ejemplo, Eternal life aparece, todavía más potente que en el disco original, y la subtitulan como “versión de carretera”. Dream brother suena dos veces, al principio y al final de este segundo disco. Voy a saltármela, ya que ocupa el segundo corte, y voy a pasar a las versiones, que son unas cuantas. 

La tercera una canción de Hank Williams, Lost highway.  

Y después otra más, compuesta por Leiber &Stoller, los que escribieron grandes éxitos para Elvis Presley en los años 50, y que, en este caso, grabó Screamin´ Jay Hawkins en 1958 para su disco homónimo, y cuyo fraseo histriónico, repleto de gruñidos y alaridos, copia Jeff al cantarla. 

El quinto tema de nuevo es una versión. Mama, you been on my mind. En este caso, su autor es Bob Dylan, otro de los ídolos de Jeff. No era la primera vez que tomaba prestada una de sus canciones.  

Y pasamos al sexto corte, que es una mezcla de dos canciones de blues del Delta, cuyos autores son dos de sus más insignes intérpretes, Bukka White y Son House. Parchman farm blues y Preachin´blues. 

La siguiente canción es The other woman, escrita por Jessie Mae Robinson en 1957, y cantada este mismo año por Sarah Vaughan, aunque la de Jeff se guía por la versión de dos años después, de Nina Simone, que como dijimos, era uno de sus ídolos. 

Y el octavo corte es Kanga-roo, una canción de Álex Chilton para el tercer disco de su grupo, Big Star, de 1978. En la versión de Jeff Buckley, el tema se alarga por encima de los 14 minutos.  

Le sigue I want someone badly,  una composición en clave de soul, y otra interpretación sobresaliente, como es habitual en Jeff, de un oscuro grupo de los años 90, Shudder to think. 

El décimo tema, como dije, es una nueva visión, más feroz, de Eternal life, la canción más agresiva del álbum original, en la que parece emular a los Led Zeppelin. Esta vez, se añade entre paréntesis, “versión de carretera”.  

Seguimos con la agresividad en la canción número 11. Otra versión. El Kick out the jams, del grupo de Detroit, precursor del punk, MC5.  

La doceava es una nueva remezcla de la canción que cerraba GraceDream brother. Es la segunda vez que aparece en este disco extra. En su momento me parecía una buena canción, como todo el elepé, pero no es una de mis favoritas. 

La número 13, con la que se cierra, es Strrawberry street, grabada originalmente en 1993.  

Parece que hoy en día, Grace han vendido varios millones de ejemplares en todo el mundo. 

Dios, muchas veces, decide llevarse muy pronto a los mejores con él, negándonos su presencia al resto de los simples mortales. No me gusta, pero creo entenderlo. Y me parece justo. 

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