

El dirigible no deja de ascender
La discográfica Atlantic quiere que el segundo álbum de la banda se publique en el verano. Pero esto no sucederá hasta el 22 de octubre.
Será en este verano de 1969 cuando los sueños de la década prodigiosa se tornen en pesadilla.
En la noche del 9 de agosto, cuando los Led Zeppelin disfrutan en Los Ángeles de una ovación de 20 minutos de 8.500 personas puestas en pie, en otra parte de la ciudad, varios miembros de la familia Manson irrumpen en una mansión de Cielo Drive. Disparan, golpean y acuchillan hasta matarlas, a siete personas. Entre ellas, la actriz Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski. Está embarazada de ocho meses. Sólo tiene 26 años.
La matanza es ordenada por Charles Manson. Músico frustrado. Loco, pero con un elevado coeficiente intelectual. Su intención es incitar a una “guerra racial”, ya que está convencido de que los negros serán responsabilizados de los asesinatos. También dice que le guían los Beatles, a través de los mensajes ocultos en las letras de varias canciones del “doble álbum blanco”.
Uno ya no se puede fiar de nadie. Por mucho que lleve el pelo largo. Incluso con flores entrelazadas en él. Y proclame: “Paz y Amor”.
A finales de agosto la banda regresa a Inglaterra. Pero mes y medio después están de nuevo en los Estados Unidos para comenzar su cuarta gira por el país de las barras y estrellas.
Led Zeppelin II, con encargos por adelantado de medio millón de copias, debuta en las listas en el puesto 25. Dos semanas después está en el número 2. Antes de que acabe el año ya es el disco más vendido en los Estados Unidos, desbancando al Abbey road de The Beatles. 12 millones de discos. Parece que los cuatro de Liverpool, con el cambio de década, les están entregando la antorcha. Pasamos de una época repleta de nobles ideales a otra mucho más cínica y hedonista, o eso dicen.
Al año siguiente, la revista Melody Maker, tras ocho años proclamando a The Beatles como «mejor grupo del año», esta vez coronará como número uno a los Led Zeppelin.
Al Reino Unido el elepé llegará 10 días después que a los Estados Unidos. El primer día de febrero del año siguiente, en el comienzo de los años 70, estará en el número 1. Y permanecerá 138 semanas en las listas.
En general, las críticas a este segundo trabajo son bastante mejores que las del primero, pero sigue habiendo muchos reparos con respecto a la validez del proyecto. Peter Grant accede a lanzar una versión editada del tema que abre el elepé, Whole lotta love, eliminando la parte psicodélica llena de ruidos extraños y gemidos y alaridos por parte del cantante. Es un nuevo clásico. Venderá más de un millón de copias. Pero una vez más, se niegan a que se publique fuera de los Estados Unidos.
Con esta canción y buena parte de este segundo álbum, ocurre lo que ya pasó con el primero. A Jimmy Page parece írsele la mano tomando temas “prestados”. Y lo que es peor, en muchos casos, obviando su verdadera autoría y acreditándosela a él mismo. Esta vez, toma su inspiración del músico de blues Willie Dixon. En el primer elepé hay dos canciones versionadas del mismo autor.
El grupo ha dado 140 conciertos en un año. La mayoría de ellos en los Estados Unidos. Con dos discos en el mercado, son la banda más importante del mundo. Y han creado una suerte de rock muy denso que acabará llamándose en pocos años heavy metal. Ninguno de ellos estuvo nunca de acuerdo con esta denominación. Y es cierto que su música abarca demasiados espacios como para poder enclaustrarla en un género.
De cualquier modo, aunque son innegables las apropiaciones indebidas por parte de Jimmy Page, y existen numerosas denuncias para acreditarlo, lleva el material ajeno del que parte a otro nivel.
En algún momento se los acusa de ser un grupo “prefabricado”. Primero por su rápido triunfo en los Estados Unidos, siendo ingleses. Algo que nunca ha pasado. Incluso los Beatles lo hicieron después de un enorme éxito en su país y en toda Europa antes de poner un pie en el continente americano.
Y el enorme talento reunido en este cuarteto parecía algo increíble. John Bonham, en las clasificaciones que suelen hacerse de los mejores baterías de la historia, aparece en el número 1 de forma constante. Casi lo mismo entre los cantantes para Robert Plant. Jimmy Page, suele estar en el podio de los guitarristas, sólo superado por Jimmi Hendrix y, a veces, por Eric Clapton. En cuanto a John Paul Jones, el más discreto y profesional, el propio Jimmy Page reconoce que es el mejor músico de los cuatro.
Los dos primeros discos de Led Zeppelin, que los han llevado a la cima, sólo son el prólogo de su historia. Todavía les queda mucho por mostrar durante toda la década de los 70.
El siguiente paso es Led Zeppelin III. Después del blues y el rock densos y pesados de los discos anteriores, el tercero será en buena parte acústico, con raíces en el folk, el country, y claro está, el blues de nuevo, el pilar de su sonido.
El misterioso Jimmy Page sigue conservando su casa-barco a orillas del río Támesis. Aunque ahora, en 1970, el dinero entra a todo ritmo. Cobran 100.000 dólares por actuación. El guitarrista compra Boleskine House, a orillas del lago Ness. La mansión ha pertenecido, medio siglo antes, al ocultista Aleister Crowley, con el que Page parece estar obsesionado. A partir de este momento es cuando se dice que comienza “la maldición de Led Zeppelin”. Pero de ello hablaremos más adelante.
Robert Plant llama por teléfono a Jimmy Page y le habla de una cabaña perdida en Gales llamada Bron-Yr-Aur, que traducido desde el idioma del país querría decir algo así como “colina de oro”. Ambos están de acuerdo en pasar un tiempo apartados de la civilización en las montañas galesas.
En este retiro creativo, logran escribir un buen puñado de canciones. No sólo las que formarán parte de este tercer trabajo, sino varias que aparecerán en discos posteriores. Entre ellas, la mítica Starway to heaven. A partir de ahora, casi todas las letras del grupo las escribirá Robert Plant.
Regresan a Londres para ponerse a grabar de inmediato junto a John Paul Jones y John Bonham. Pero no encuentran la inspiración ni la atmósfera en un estudio convencional. Así que se van a una vieja mansión en Hampshire llamada Headley Grange. Contratan el estudio móvil de los Rolling Stones. Esperan tener grabado el elepé para agosto, cuando comenzarán una nueva gira por los Estados Unidos.
No lo consiguen. Hay muchos conciertos triunfales antes de llegar al final de la grabación. Led Zeppelin III sale a la venta el 23 de octubre de 1970. Dos semanas después, ya es número 1 en las listas estadounidenses. En mi opinión, es uno de sus mejores discos. También de los más incomprendidos. Aunque vende más de 6 millones, supone, en comparación, un fracaso, pues es la mitad de lo que despacha el anterior. Y de los seis primeros discos de la banda, continúa hoy en día siendo el menos vendido. Algo injusto, pero creo que pensaría lo mismo si estuviera en este puesto cualquiera de los otros cinco.
Se publica un sencillo, Inmigrant song, sólo en los Estados Unidos, como viene siendo habitual. Es la canción que abre el disco y que despista por completo. Es pura potencia. Como una marcha de guerra vikinga. Con un riff machacón de Jimmy Page y Robert Plant dando alaridos. Una sección rítmica de hormigón armado. Parece una canción de punk-rock varios años antes de que este estilo exista. Y contando con que la mayoría de los que formarán parte de esta escena fueran tan excelsos músicos como ellos. Lo que sigue a continuación, aunque también impresionante, tiende más a utilizar un formato acústico. Hay muchas sorpresas agradables a lo largo del álbum.
Pero está claro que lo que se espera de los Led Zeppelin, después de los dos primeros elepés, con los que han sido coronados como reyes del hard rock, padres del heavy metal, no son canciones acústicas. Y al cuartero todavía le quedan muchas balas por disparar. Y lo siguiente que publiquen será un auténtico cañonazo.
Yo no me perdería la próxima entrada de este blog. Ni por un partido de la selección española. Es una broma… O no.
Hasta la próxima semana.
