El despegue del dirigible


Con el disco hecho, el mánager Peter Grant sale a toda prisa en busca de un contrato para la banda. Intenta ser tan rápido como ellos lo han sido para grabar su debut. No lo conseguirá, al menos, no en Inglaterra.
El grupo todavía se hace llamar The New Yardbirds. Han contratado unas cuantas actuaciones en Gran Bretaña con esta denominación. Pero Jimmy y Peter sólo tienen permiso para utilizarla mientras se ocupen de los compromisos que los antiguos Yardbirds han dejado sin cumplir. Esta circunstancia deja de existir al finalizar la gira por Escandinavia.
Con el paso del tiempo, el guitarrista dirá que este nombre se ha quedado anticuado y que hay que empezar desde cero. Pero de no existir la amenaza de una probable demanda, Jimmy Page continuaría con el nombre de The New Yardbirds. Hoy, el primer disco de Led Zeppelin sería muy distinto. Empezando por el grupo anunciado, el título y la imagen impresos en la portada.
El nuevo nombre se hace oficial el 14 de octubre de 1968. Cinco días antes de su primer concierto en Londres, donde ya han sido anunciados como The New Yardbirds.
Mientras tanto, Peter Grant sigue tocando de forma frenética, e infructuosa, en todas las puertas de los principales sellos discográficos de la capital de Inglaterra. Si se abren, es para darle con ellas en las narices. Así que, la primera semana de noviembre de 1968, Peter Grant vuela con rumbo a los Estados Unidos. Lleva con él las nueve canciones que aparecerán en este primer disco y varias pistas grabadas en directo. Tiene la baza de Jimmy Page. Su prestigio entre los peces gordos de la música estadounidense es mucho mayor que en Gran Bretaña. Ya se sabe, nadie es profeta en su tierra.
Y aparte del reclamo de Jimmy Page como músico de sesión de mucho valor, el éxito comercial de los Yardbirds es mucho mayor en los Estados Unidos que en Gran Bretaña. Cinco de sus álbumes han estado de forma consecutiva en las listas de éxitos. Además, se los considera unos innovadores, sólo por detrás de los Beatles y los Rolling Stones. Hay interés en todo lo que hagan ahora sus antiguos integrantes.
Peter Grant se dirige a Atlantic Records. El contrato que firma con ellos contiene el mayor adelanto que cualquier artista ha recibido hasta este momento: 143.000 dólares el primer año, de un total de cinco, que irían subiendo de forma paulatina, hasta los 220.000.
Jimmy Page producirá todas las grabaciones y Peter Grant ejercerá como productor ejecutivo. La tarea de Atlantic será la fabricación, la distribución y hasta cierto punto, la promoción.
En el primer concierto que dan en Londres, ya como Led Zeppelin, se agotan las entradas. El adelanto de Atlantic ya está depositado en una cuenta bancaria. Jimmy Page ha recuperado el dinero de la grabación del elepé, además de quedarse con una importante suma para él. Los otros tres miembros de la banda reciben 3.000 libras cada uno.
El disco de debut se llamará como la banda, algo muy habitual entonces. Por fin, después de muchos meses acabado, se publica el 12 de enero de 1969 en los Estados Unidos. Hasta marzo no aparecerá en Gran Bretaña y después en el resto del mundo.
Pero antes, Peter Grant ha confeccionado una gira por 20 ciudades estadounidenses. La banda pasará las Navidades fuera de casa. Tres de ellos están casados, pero todos están de acuerdo en salir a la carretera durante estas fechas.
John Paul Jones se las ingenia para llevar con él a su esposa. Siempre será el verso suelto del grupo. Aunque cumpla con todas las obligaciones que tiene con ellos. Se mantendrá alejado, dentro de lo posible, de los excesos de los otros tres. Es un músico tan experimentado y profesional como su amigo Jimmy Page. Tal vez más.
Sólo tienen un álbum, así que su material propio no les alcanza para una actuación completa, pese a que no sea muy larga. Y no se publicará hasta su tercera semana de gira por los Estados Unidos. Hacen todo tipo de versiones, incluso preguntan al público qué temas les apetece escuchar. En cuanto a sus canciones, pueden alargarse durante media hora de improvisación, lo que se convertirá en una marca de fábrica.
El atractivo de los conciertos de Led Zeppelin va mucho más allá de la música, aunque esta sea prodigiosa. Las dosis de teatralidad son muy elevadas. Empieza a escribirse la leyenda, aunque todavía no han llegado los aviones privados ni las suites en hoteles de lujo. En 1969 vuelan en clase turista. Duermen en la furgoneta o en moteles baratos, cuando no queda más remedio.
Después de unos días en casa, cuando Led Zeppelin regresan a Los Ángeles para tocar en el legendario Whiskey a Go Go, su primer disco todavía no está en el mercado. No obstante, no se hace otra cosa que hablar del grupo. Las emisoras de radio pinchan las copias que les han dado en primicia. Serán los teloneros de Alice Cooper durante cinco noches.
La banda se instala en el mítico Chateau Marmont, lugar de estancia de actores y músicos legendarios. Se entregan a todo tipo de placeres. Las drogas todavía no son un problema. Montones de marihuana y, de vez en cuando, alguna raya de cocaína. El alcohol es lo que predomina a diario. Sobre todo, para “Bonzo”, el batería, que nunca podrá controlar su alcoholismo desatado, sobre todo durante las giras.
Cuando por fin el disco llamado Led Zeppelin sale a la venta, se produce una división absoluta entre el público, que compra varios millones de copias, y la prensa musical, que lo aborrece.
Peter Grant ha acertado de pleno al hacer que se vayan de gira por los Estados Unidos antes de la publicación de su primer elepé. De haber esperado al veredicto de la crítica, esta los habría hundido. En cambio, ahora, tras un año de conciertos apabullantes, en los que el artista principal teme salir tras ellos, su reputación parece estar a salvo de las peores críticas.
El 28 de enero aparecen por segunda vez en Boston. Este concierto fue un punto de inflexión absoluto. El público no les permite irse. Están más de cuatro horas y media sobre el escenario. Cuando acaban su corto repertorio, se dedican a hacer decenas de versiones de temas de rock and roll y otros géneros, como viejos riffs de blues que transforman en algo nuevo. A su mánager, Peter Grant, que lo ha visto todo, se le saltan las lágrimas tras esta exhibición. Pero los críticos siguen sin apreciarlos, diciendo que son ruidosos, violentos y demenciales.
Al mismo tiempo que Led Zeppelin están de nuevo de gira por los Estados Unidos, Atlantic Records decide que tienen que lanzar un sencillo. Lo hacen con la canción que abre el elepé, Good times, bad times, una de las pocas que son originales de Jimmy Page en su totalidad. Debido al ventajoso contrato que Peter Grant ha firmado con la discográfica, podría vetar la publicación de estos sencillos, algo que no duda en hacer en Gran Bretaña y en el resto del mundo. Pero Estados Unidos es diferente. El principal mercado. El resto del mundo no parece tan importante.
Así que Peter Grant da su visto bueno para publicar algunos sencillos de Led Zeppelin en los Estado Unidos. Tampoco demasiados. Por ejemplo, Jimmy Page no permitirá que aparezca en este formato su canción más famosa. Y pese a ello, es el tema que más veces ha sonado en las emisoras de los Estados Unidos. Varios millones.
Aparte de la música, del rock and roll, tienen lugar toda clase de excesos durante estos días de carretera que son desconocidos en este momento para el gran público. Y puede que los rumores y habladurías sean ciertos, todos o parte de ellos, pero Elvis Presley y los Beatles ya han hecho antes cosas mucho peores.
Hoy en día se conocen las destrucciones de habitaciones de hotel. El lanzamiento de televisores a la calle desde las ventanas de sus habitaciones. Las relaciones con groupies, en muchos casos menores de edad. La abundancia de alcohol y drogas. Puede que censurables ya en aquel entonces. Hoy en día, creo que muchos de estos actos se consideran delitos, algunos de ellos muy graves.
Pero lo más importante en esta historia es la música. Y en mayo de 1969, el primer disco de Led Zeppelin alcanza el puesto 10 en el Billboard. Reciben su primer disco de oro. El álbum con el dirigible en llamas en su portada vende alrededor de 10 millones de copias en los Estados Unidos. Y el ascenso no ha hecho más que empezar.
Espero que te esté gustando esta historia de excesos y rock and roll. Continuaremos la semana que viene. No faltes. Yo no lo haría.
