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Irlandés de Londres/Poeta de las cloacas-Tercera parte

Besos irlandeses en el corazón de Londres

De besos en el culo, a sólo besos

Shane MacGowan tenía muy claro cómo quería que fuese su grupo, Pogue Mahone. Además de la música y la actitud, también el vestuario y la imagen. Todos llevarían trajes paddy. Chaquetas y pantalones negros con camisas blancas. Demasiado austero para los años 80. Lo que se llevaba era la extravagancia, los brillos y las hombreras, lo artificial. Incluso los cortes de pelo de los músicos eran anodinos, contrastando con los exagerados cardados de la época. 

Necesitaban un bajista. Shane encontró la solución caminando por Oxford Street. Se llamaba Cait O´Riordan. Le propuso ir a tomar unos whiskeys, que él pagó con el cheque del paro que acababa de cobrar. Le habló del estreno de Pogue Mahone, que pronto se produciría en un modesto recinto. Ella le comentó que tenía un bajo debajo de su cama. Shane la reclutó sin pensárselo dos veces. 

Ella lo sabía todo sobre Shane, pero él nada de Cait. Ni siquiera que no tenía ni idea de tocar el bajo. 

Vio algo en esa joven de 17 años de enorme estatura y pelo corto y de punta. Compensaba su desconocimiento musical con una actitud desafiante en el escenario. Amenazadora. Cait y Shane fueron pareja durante poco tiempo. Las peleas en público eran habituales. Ambos eran impredecibles. No obstante, muy distintos a la hora de afrontar los problemas. 

Cait era muy directa, podía estallar muy deprisa, como una traca de petardos. Shane era capaz de todo por evitar un enfrentamiento. Ella lo hacía sin medir las consecuencias. Una de las víctimas de su temperamento salvaje fue John Hasler. La banda en pleno estaba descontenta con su forma de tocar la batería, pero nadie se atrevía a decírselo. “No entiendo qué coño haces en este puto grupo”, le dijo Cait. «No sabes tocar una mierda. ¿Por qué no te vas a tomar por culo?” John se fue con el rabo entre las piernas, para no volver.  

Ya habían grabado el sencillo Dark streets of London. Con The band played waltzing Mathilda en la cara B. Ahora tocaba hacer un elepé completo. Stiff Records, un sello independiente, pero con mucho prestigio, se comprometió a poner el dinero para el álbum, con una condición: tenían que cambiar el nombre del grupo. “Bésame el culo” no era muy comercial. 

El disco se compone de 13 canciones. 7 son composiciones de Shane MacGowan. El resto, canciones tradicionales irlandesas. Se llamará Red roses for me. Un gran trabajo, que no recibió toda la atención que se merecía. 

The Pogues seguían dando conciertos por toda la ciudad de Londres. Y uno de ellos resultó primordial. Entre el público estaba el músico Elvis Costello. Iba a salir de gira para promocionar su nuevo disco. Su interés se centró en Cait O´Riordan, que sería su esposa al cabo de no mucho tiempo. El grupo se convirtió en su telonero. Los primeros conciertos tuvieron lugar en Irlanda. 

Fuera de Londres seguían siendo unos desconocidos. Costello era muy popular, lo que fue para ellos una excelente promoción. Pero las relaciones eran complicadas. Estuvieron a punto de eliminar de la gira a The Pogues varias veces. 

Shane hizo un grafitti del IRA en el autobús de Elvis Costello y sus Atractions, su banda de acompañamiento. Cuando estos estaban en el escenario, ellos entraban en su camerino y se bebían todo el alcohol. Shane comentó que no los echaron porque Costello estaba enamorado de Cait. Además, siempre según Shane, le daban “credibilidad callejera”. 

The Pogues, en este momento, no contaban con un mánager en toda regla. Uno de los miembros del grupo era el que se encargaba. Así que contrataron a Frank Murray.  

Este era un dublinés duro, de la vieja escuela, que se había encargado de los míticos Thin Lizzy. Lo que hizo fue embarcar al grupo en una serie de conciertos interminable, algo con lo que Shane no estaba de acuerdo y que acabaría pasándoles factura.  

The Pogues estaban de gira con Elvis Costello el 12 de octubre de 1984. El IRA intentó ese día matar a Margaret Thatcher y a todo su gabinete. Una bomba de 50 kilos estalló en el hotel en el que se encontraban. Murieron 5 personas y 31 resultaron heridas.

 

Rum, sodomy & the lash es el título del segundo elepé del grupo. Se trataba de la opinión del primer ministro británico Winston Churchill sobre la marina inglesa: “No me hablen de tradición naval. No es más que ron, sodomía y látigo”. 

En la portada del disco adaptaron la pintura del romántico francés Theodore Gericault, La balsa de la Medusa. Los personajes del cuadro tenían los rostros de los miembros de la banda. 

Se puso a la venta el 5 de agosto de 1985. En poco más de dos semanas se colocó en el número 13 de las listas británicas y estuvo 9 entre los 40 primeros. Para muchos compradores ingleses, The Pogues representaban la autenticidad ante la pomposidad y las poses de los Nuevos Románticos que entonces triunfaban. 

El ambiente de sus conciertos era festivo y de pura entrega. Una vuelta al punk, a la rebeldía que los más jóvenes no conocieron, inyectando una energía nueva a la música tradicional irlandesa. 

Shane es muy apreciado hoy en día en Irlanda. Pero no siempre fue así. En los años 80, salvo contadas excepciones, las reacciones fueron muy negativas. En su patria querida muchos creían que había prostituido su música, y que había sublimado la imagen del paddy borrachuzo.  

A finales de febrero de 1986 The Pogues llegaron a Nueva York. Sería su primera gira por los Estados Unidos. Este fue un año triunfal para Shane en todos los sentidos. 

El tour estadounidense fue un éxito. Protagonizaron un spaguetti western en Almería. Y grabaron su tercer elepé, el más exitoso. Además, comenzaría su relación con Victoria Mary Clarke, que duraría, con sus interrupciones, hasta el final de sus días. 

Victoria había llegado a Londres cuatro años antes desde un pueblo en la zona de Cork. Había sido criada por unos padres jipis. A Shane le fascinaba que hablara el irlandés. Ella, en cambio, odiaba haber crecido en un ambiente rural. En Londres se enamoró de la vida urbana, y le desconcertaba la obsesión de Shane con el campo de su país. 

Era una mujer muy atractiva. Tenía 9 años menos que Shane. Ella recordaba: “… el hecho de que yo fuera irlandesa me colocaba en un pedestal”. Las profundas convicciones republicanas de él convertían cada noche que salían juntos en una constante fuente de conflictos. Era una época en la que el IRA ponía bombas muy a menudo en Inglaterra. 

Para quienes se sentían apartados en la Gran Bretaña de Margaret Thatcher, Shane era una voz imprescindible. Un ídolo. 

Para Tom Waits, Rum, sodomy and the lash siempre ha sido, desde su publicación, uno de sus discos favoritos. The Pogues, para grabar el siguiente, se guiaron mucho por el revolucionario Rain dogs de Waits, del que he hablado no hace mucho tiempo. 

El prestigio de la música de The Pogues y de las composiciones de Shane MacGowan alcanzó su punto más alto con su tercer disco, If i should fall from grace with god. La diferencia fundamental con los dos anteriores, que se componían de canciones de Shane y de versiones de temas tradicionales, es que ahora otros miembros del grupo tambien colaboraron en la creación. 

Y aunque habían tocado canciones rebeldes irlandesas desde el principio, y se conocían de sobra las simpatías republicanas de Shane, nunca habían expresado en sus composiciones ideas políticas. Ahora, su canción Birmingham six hablaba de unos hombres que habían sido acusados de un atentado de forma injusta, como se demostró años después. Cuando The Pogues la quisieron interpretar en la televisión británica, fueron censurados, pasando el programa a la publicidad en el momento en el que iban a tocarla. 

La canción Fairytale of New York fue número 2 en las listas británicas, tras la bochornosa versión de la hermosa Always on my mind de los Pet Shop Boys, que ocupó el primer puesto. Como bien dijo Shane: “… es una de las canciones más bonitas jamás escritas, pero no por Pet Shop Boys, que hicieron un trabajo terrible con ella y le quitaron todo lo bonito que tiene”. 

Shane se bebía durante una actuación una botella de whiskey irlandés como si fuese agua. Las giras ininterrumpidas hacían que cada vez consumiera más drogas para continuar con el frenético ritmo. Su gente más cercana notó el cambio en su comportamiento. Para su hermana Siobhan, era alguien al que ya no conocía. 

La próxima semana, continuaremos con este descenso a los infiernos del gran Shane MacGowan. No te lo pierdas. Te arrepentirás si lo haces.

 

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