La dura caída
Estamos en 1971. La Creedence Clearwater Revival se ha convertido en un trío. La marcha de Tom se hace pública en febrero.
John exige, tras las críticas por su excesivo protagonismo, que cada uno de los tres miembros del grupo componga y cante su propio material. Él solo se ocupará de la guitarra rítmica en las canciones ajenas. Los otros dos no saben cómo reaccionar, pero se esfuerzan por hacer sus aportaciones compositivas, aunque con mediocres resultados. En julio inician una nueva gira por los Estados Unidos, y para acompañarla, presentan un adelanto de su siguiente elepé. La enérgica Sweet hitch-hiker, una de las tres composiciones de John que aparecerán en el disco, y que es lo mejor de él, junto con la melancólica Someday never comes, otra gran canción de John, y el segundo y último sencillo.
El álbum se llamará Mardi gras, como el carnaval de Nueva Orleans, y aparecerá en abril de 1972. No llega a la media hora de duración. Las críticas fueron pobres. A pesar de todo, alcanzaron el “disco de oro”, y el número 12 en la lista de éxitos americana. Como dije, casi lo único aprovechable de este trabajo son las dos grandes canciones compuestas por John, y que se pueden sumar sin problemas a su excelso cancionero. No está mal la versión de Hello, Mary Lou, grabada por Ricky Nelson en 1961, y que, en el disco, también canta John, pero con resultados muy por debajo de las grandes adaptaciones de los seis álbumes anteriores, y que funciona como relleno, pues fue el último recurso para alargar un poco el breve álbum, ya que ninguno de los tres quería aportar más composiciones a este indigna despedida.
Las sesiones de grabación son un cúmulo de problemas. El batería y el bajista creen que John Fogerty está buscando una excusa para acabar con la Creedence Clearwater Revival. Además, los problemas financieros y legales se acumulan, en este caso, es cierto, por las malas decisiones, la ingenuidad, del líder del grupo.
Tom publicó su primer álbum en solitario en este año de 1972. No pasa de ser, como dije antes, correcto, en el mejor de los casos. Había firmado un contrato con Fantasy Records, la compañía de la Creedence. Grabó varios discos por su cuenta, incluso en uno de ellos logró que tocaran los cuatro miembros de su anterior banda, pero John interpretó sus partes por separado, y nunca se vio con ellos. En 1976, Tom formó parte de un grupo llamado Ruby, que grabó tres elepés, también con escasa repercusión, el último de ellos en 1984. Pero en los años siguientes, la falta de éxito sería la menor de sus preocupaciones, hasta su prematura muerte en 1990, a los 48 años.
La Creedence Clearwater Revival se disuelve de forma oficial el 16 de octubre de 1972, tras una gira por Japón y Australia. El Renacimiento de la Fe del Agua Clara, ha muerto.
En 1973, unos meses después de la disolución de la Creedence, fue John quien debutó como solista con un álbum llamado Blue ridge rangers. Por contrato, todavía debía ocho discos a Fantasy Records, y aunque este sí lo publicó con ellos, John se desentendió del cumplimiento de sus obligaciones con la discográfica poco después. Esta obra se compone de clásicos de la música country, y John Fogerty se encarga de todo, no hay una banda que lo respalde. Los Blue ridge rangers son una ficción, al modo de Sgt. Peppers & the lonely-hearts club band y Willy & the poor boys. Tuvo bastante éxito con su interpretación de la composición de Hank Williams, Jambalaya, que se coló en el Top-20, aunque ni de lejos rozó su pasada gloria.
Y los años 70 fueron una época nefasta en la vida de John Fogerty. Se separó de su primera mujer y entró en una espiral de alcoholismo y depresión, que lo mantuvo alejado de los estudios de grabación durante una década, desde mediados de esta década, hasta mediados de la siguiente, cuando apareció el elepé Centerfield, en 1985, que le devolvió al número 1 de las listas, pero no le apartó de sus problemas legales del pasado.
En 1975, ya con Asylum Records, grabó un disco titulado con su nombre, John Fogerty. Sus ventas fueron muy discretas. Solo llegó a sonar en las emisoras con cierta frecuencia la canción Rockin all over the world. Dos años después, el grupo inglés Status Quo tuvo bastante más éxito con la versión que hicieron de este fantástico tema.
En 1976, John declara a la revista Rolling Stone que él no considera Mardi gras como un álbum de la Creedence. Para él solo han grabado seis discos. El último, sin su hermano, no cuenta. Yo aconsejo escuchar los siete, solo por las dos canciones de John de las que hablé antes, ya merece la pena.
John Forgety tenía un enorme problema. Con nombre y apellidos. Se llamaba Saul Zaent. El genial músico se pasó una década sin pisar un estudio, hasta su renacimiento con un disco exitoso, ya sin la Creedence Clearwater Revival, a mitad de los años 80. Aunque a pesar de lograr de nuevo el triunfo, este fue agridulce, pues las letras y las melodías de este álbum aumentaron sus problemas, con graves denuncias por autoplagio, difamación, y algún delito más, donde se le pedían millones de dólares.
En cuanto a Dough Clifford y Stu Cook, el batería y el bajista de la legendaria banda, se buscaron la vida juntos como músicos mercenarios, hasta su, para mí, auténtico sacrilegio a mitad de los años 90. Cuando se apropiaron de una LEYENDA de la que formaban parte muy importante, pero de la que no eran ni los dueños, ni los principales protagonistas.
Pero sobre esto y mucho más leerás en la próxima y última entrega.
