Los Días de Gloria
Aparte de que sus canciones sonaran casi de forma continua en las emisoras, también participaron, en el verano de este año, en diversos festivales importantes, como el de Newport, en junio, donde compartían cartel con Bob Dylan y Jimi Hendrix. En julio fueron cabezas de cartel en Atlanta, donde participaron los Led Zeppelin, que habían publicado su primer disco muy poco antes, y tal vez hablemos de ellos más adelante. Y en agosto tocaron en Woodstock, y apareció su tercer disco: Green river, el día 3, menos de siete meses después del segundo.
La canción Bad moon rising, sin duda había sido un buen adelanto de lo que sería su tercer disco y segundo disco de platino en unos pocos meses. Se llama Río Verde. Green river. En este elepé, junto a las letras bucólicas sobre el Viejo Sur, se añaden otras, como la de ese tema de adelanto, en el que, como dije, a pesar de la melodía festiva y saltarina, se asoma entre sus versos la tragedia de la guerra de Vietnam. La música de la Creedence había sido, y lo seguiría siendo hasta el final, la favorita de los soldados que recorrían la jungla asiática. Era probable que sus letras bucólicas los transportaran al hogar, pero ahora también hablaban de forma directa de su extrema situación. Ahora no solo había atardeceres en el porche de la casa de campo y chicas bailando a la luz de la luna, sino también ráfagas de ametralladora y muchos ataúdes cubiertos con la bandera estadounidense.
Es un disco de poca duración, como casi todos los de la Creedence. En su versión original no llega a la media hora. Además, no están las habituales canciones de larga duración. ¿Pero quién necesita más?
Aquí no encontraremos canciones de más de ocho minutos. El segundo sencillo, que se llama igual que el álbum, Green river, dura poco más de dos minutos y medio. Todo el disco es como un huracán. La canción más larga, la balada Wrote a song for everyone, que es un himno a la amistad, a la fraternidad humana, cierra la cara A, y es la más larga, con cinco minutos exactos.
No falta una versión. En este caso, The night time is the right time, que Ray Charles había grabado en 1958. La interpretación vocal que ofrece John Fogerty es desgarradora. No obstante, no fue uno de los cuatro sencillos, todos compuestos por John, que se extrajeron de Green river.
Estos fueron Bad moon rising y Conmotion, en los que aparece la crítica social. Los bucólicos Lodi, que es una ciudad californiana en la que John nunca había estado, pero le sonaba bien el nombre. Y Green River, un paseo nocturno viendo a muchachas descalzas bailando a la luz de la luna. El tipo de canciones que hacían sentirse a las tropas norteamericanas como si estuviesen en casa, y no en el sudeste asiático, que debía ser lo más parecido a estar en el infierno. Aquí la Creedence hablaba del río Mississippi, de los pantanos de Luisiana, las praderas del Oeste, el bourbon de Kentucky y ver pasar la vida sentado, con toda tranquilidad, en el porche de una granja.
En definitiva, otro cóctel de Rock del Pantano, con la mezcla perfecta de blues, country y puro rock and roll visceral y auténtico.
Y en el 2 de noviembre de este mismo año del Señor de 1969, los Creedence Clearwater Revival publican su cuarto disco, el tercero en menos de un año. Su nombre era Willy and the poor boys, una banda ficticia, como en el caso del Sgt. Peppers and the lonely hearts club band de The Beatles, que estos habían publicado dos años antes. Pero creo que acaban aquí las coincidencias, aparte de ser los dos álbumes excepcionales, auténticas obras de arte.
Su tercer disco de platino consecutivo suena todavía más americano, si es que, de algún modo, esto fuera posible. Dura poco más de media hora. De nuevo encontramos grandes canciones, en forma de postales bucólicas, como su nuevo éxito Down on the corner, en el que John Fogerty habla de Wlilly y los chicos pobres, que tocan en las calles por unas pocas monedas y son felices haciéndolo. Pero abunda la crítica social, como en otro hit, Fortunate son, donde habla de esos “hijos afortunados” que no tienen que ir a Vietnam porque sus papás son ricos. El propio John se había librado de ir por pura suerte en los sorteos.
De las 10 canciones del álbum 8 están compuestas por John Fogerty y 2 son versiones, Cotton fields y Midnight Special. Son dos temas tradicionales de blues rural, atribuidos al músico de Luisiana Leadbelly. Su vida es fascinante, y de él podríamos hablar algún día. Era un negro enorme, que pese a ser incapaz de leer música, tocaba de oído varios instrumentos, como el piano, el violín, el acordeón, el banyo, la guitarra acústica de 12 cuerdas… La fascinación que ejerce el personaje no solo se debe a cosas buenas, pues su vida fue cualquier cosa menos fácil, y era un hombre conflictivo. Trabajó en los campos de algodón y fue condenado por asesinato más de una vez, aunque después fuese perdonado por el responsable de la prisión, después de que actuara para él. Sin duda, es uno de los grandes nombres de la música estadounidense. Sus canciones han sido versionadas por multitud de músicos famosos, y suelen ser más conocidas en sus voces que en las de su creador original.
Y en la siguiente entrada viajaremos al año siguiente, 1970, donde la Creedence Clearwater Revival seguirían siendo el grupo más importante de los Estados Unidos, pero quedaba muy poco tiempo para que todo se desmoronara.

