El primer disco y la posterior subida a la cima
El extraño nombre del grupo, aunque los definía de una forma muy clara, surgió de la mezcla de varios elementos. La primera palabra viene del nombre de un amigo de Tom, Credence, al que apodaban “Creed”, por su vehemencia al defender sus opiniones, y se podría traducir como “credo”. La segunda, que equivaldría en español a “agua clara”, salió de un anuncio de la cerveza Olympia. Y, por último, un “revival”, como sabes, es un “renacimiento”, una “renovación”. Así que tendríamos algo parecido a: “Renovación del Credo del Agua Clara”. Perfecto para la música de la CCR, basada en la puesta al día de las raíces americanas: el blues, el country, el primitivo rock and roll… y mucho más. La influencia africana y europea, irlandesa, sobre todo, pero también francesa, como el cajun de los pantanos de Luisiana.
En 1968, cuando John y Dough habían finalizado de forma definitiva sus obligaciones militares, los cuatro dejaron sus trabajos de baja cualificación y comenzaron a ensayar sin descanso y a tocar en vivo en clubes de la región. También grabaron su primer elepé, homónimo, de ocho canciones. Tres de ellas eran versiones. La menos conocida, “Ninety-nine and a half (won´t do)”, la había grabado dos años antes su coautor e intérprete, Wilson Pickett, y aunque me encanta este músico soul, creo que los CCR lo superaron en esta canción.
Las dos canciones más famosas del disco también eran versiones. De temas de los años 50. Suzie Q fue su primer sencillo. Una canción de poco más de dos minutos de duración, compuesta e interpretada por Dale Hawkins, superaba los ocho minutos y medio en la versión de la Creedence. El sencillo original dividía la canción en dos partes, una por cada cara. Se quedó en el número 11 de las listas de ventas. Fue el primer éxito de la banda, y el único que no estaba firmado por John Fogerty, que desde hacía un tiempo se encargaba de componer todos los temas, tocar la guitarra solista y cantar. Es, sin duda, uno de los Grandes de la historia del rock and roll.
El segundo sencillo, otra versión, tan buena como la anterior, no tuvo tanto éxito, y solo pudo alcanzar el puesto 58. Se trata de “I put a spell on you”, de Screamin´ Jay Hawkins, canción que ha tenido muchas versiones. Hacía poco tiempo que Nina Simone había triunfado con la suya. Para mí, la de Creedence las supera a todas, incluso a la original, que es impresionante.
Y llegamos aquí, a las puertas de 1969, cuando comenzaría el mejor periodo de la corta, pero incendiaria e imperecedera trayectoria de la Creedence Clearwater Revival.
El segundo álbum de la banda no se hizo esperar. Como medio año después del primero, Bayou Country, se publicó el 5 de enero de 1969. Sería su primer álbum de platino. Está considrado el primero de sus grandes discos, aunque para mí, su debut también entraría en esta categoría.
Los cuatro veinteañeros sabían que tenían que hacer un muy buen disco para que la crítica y las ventas les sonrieran. Si no pasaba esto, tendrían que volver a sus trabajos anteriores y olvidarse de ser músicos profesionales. En esos momentos, John Fogerty se dedicaba a limpiar coches, y no tenía interés alguno en volver a hacerlo.
Entre las siete composiciones de su segundo trabajo como Creedence Clearwater Revival, se encontraba uno de sus temas más reconocibles, si no el que más, Proud Mary. Aunque como sencillo, antes que este, apareció Born on the Bayou, otra canción espectacular, más agresiva y menos melódica, a partir de la cual quedó fijada la etiqueta Rock del Pantano.
Había dos canciones largas, de unos ocho minutos, algo que era muy habitual a finales de los años 60, aunque fuera de un modo mucho más «experimental» de como lo hacían ellos, los Creedence también solían extenderse en largas improvisaciones, que recortaban para que aparecieran en los discos, pues podían llegar a la media hora.
El disco se grabó como si fuera una actuación en directo, con los cuatro músicos tocando a la vez.
La cara B se abría con una versión impresionante del explosivo clásico de Little Richard, Good golly miss Molly.
Mientras que el público seguia disfrutando de su segundo disco, los chicos publican, en el mes de abril, un nuevo sencillo: Bad moon rising, que alcanzará de forma muy rápida el número 1. Y no solo en los Estados Unidos, sino también en Inglaterra. Era algo que ningún estadounidense había conseguido desde Elvis Presley.
Esta canción, pese a su ritmo saltarín y alegre, conduce a un equívoco. John Fogerty se había dado cuenta de que las cosas no funcionaban del todo bien. Richard Nixon era el presidente de su país desde el mes de enero de este año. Había prometido sacar a las tropas estadounidenses de la jungla vietnamita. Sin embargo, cada vez había más soldados allí. Como en el título de la canción, la luna mala estaba surgiendo.

Rock and roll
