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Saludos desde mi guarida. Parte 2

He desechado la opción de dejar hablar a mi personaje, El Forajido, contando sus historias subterráneas, al margen de la sociedad, civilizada o no, y reservarlo para mis próximos libros, ya que su salud es delicada y lo tengo que cuidar, pues espero que aparezca en muchos volúmenes futuros.

Pero no puedo garantizar su completa desaparición de este blog, pues es muy escurridizo e imprevisible.

Así que ya sabes, tú que me estás leyendo, proponme algún tema sobre el que escribir en estos próximos días. Si no es así, lo haré de lo primero que se me pase por la cabeza. En realidad, ya lo he hecho. Siempre es conveniente tener balas de sobra. Nunca sabes cuando las vas a necesitar.

Los próximos artículos serán mucho más largos que esta torpe presentación. Espero que te gusten.

Es probable que a veces, o muchas veces, hable de un mundo antiguo, casi arcaico, donde no había teléfonos móviles, o no eran inteligentes, la gente te miraba a los ojos y no te sentías vigilado de forma continua, como si vivieras dentro de una distopía enfermiza.

En resumen, me interesan tus intereses. A fin de cuentas, no te voy a engañar: me gustaría que comprases mis libros.

Entra cuando quieras, con total confianza y sin llamar, en mi casa digital. Todo el mundo, o casi todo, tampoco nos pasemos, está invitado. Y las puertas están abiertas.